Confirman el mito de que los vikingos navegaban usando una piedra solar

EUROPA PRESS , Dénes Száz y Gábor Horváth describen los factores que contribuyeron a sus simulaciones y lo que encontraron al ejecutarlos.Entre los años 900 a 1200 D.C., los vikingos dominaron el Atlántico norte. Su habilidad para construir embarcaciones fuertes y navegar en ellas les permitió viajar por esa amplia zona del océano.Investigaciones previas ya sugerían que los vikingos usaron un tipo de reloj de sol para navegar, que aparentemente era bastante preciso. Sin embargo, la cuestión era qué hacían cuando el día estaba nublado o había niebla. Los cuentos de los vikingos transmitidos a través de generaciones afirmaban que era el uso de piedras solares lo que permitía a los navegantes encontrar el sol incluso en días nublados.Pero demostrar qué había de cierto en estas historias no ha sido fácil: nunca se ha encontrado piedra solar alguna cerca de un naufragio vikingo. Lo más parecido que se encontró fue en 2002, cuando fue hallado un cristal en un naufragio inglés del siglo XVI, lo que podía indicar que los marineros ingleses pudieron haber aprendido a usarlo de los vikingos, pero se necesitaban pruebas mucho más sólidas.La mayoría de los que han estudiado la posibilidad de una piedra solar dan por hecho que era una forma de cristal: se ha observado que algunos cristales, como los formados de calcita, cordierita y turmalina, pueden dividir la luz solar en dos haces incluso cuando está nublado. Cuando se gira el cristal, dividiendo los dos haces con el mismo brillo, un navegante podría ver los anillos polarizados alrededor del sol, mostrando efectivamente su ubicación en el cielo.En esta nueva investigación, Dénes Száz y Gábor Horváth han señalado que, hasta el momento, nadie ha probado el uso de tales cristales para navegar desde Noruega a Islandia, Groenlandia o incluso Norteamérica, probablemente porque una o dos expediciones no serían suficientes para demostrar su utilidad, especialmente si no estaba nublado muy a menudo durante tal viaje.Un mejor enfoque, pensaron, sería la simulación por ordenador de viajes múltiples desde un solo punto en Noruega hasta un punto en Groenlandia. Después de introducir los datos que describen tales viajes, los investigadores movieron las simulaciones varias veces en el transcurso de dos días virtuales específicos, el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. Las pruebas se llevaron a cabo para diferentes tipos de cristales y con diferentes intervalos de sol.En este trabajo, los investigadores han asegurado que encontraron resultados mixtos en general, dependiendo del tipo de cristal usado y de la frecuencia con la que un navegante realizaba una lectura solar. Sin embargo, en el mejor de los casos, descubrieron que el uso de un cristal de cordierita por un mínimo de cada tres horas tenía una precisión de 92,2 a 100% aproximadamente.

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