31 miembros del periódico turco pro-gulenista Zaman se sientan en el banquillo

Antiguos gerentes y columnistas del periódico opositor Zaman se enfrentan a penas de hasta cadena perpetua bajo acusaciones de «intentar aniquilar el orden constitucional», «ser miembro de una organización terrorista armada» o «intentar derrocar al Gobierno de la República de Turquía para disuadirlo de desempeñar sus funciones». El periódico es visto con recelo por el gobierno turco por el hecho de tener vínculos con la cofradía de Fethullah Gülen –clérigo turco autoexiliado en Estados Unidos desde 1999-, a quien Erdogan acusa de orquestar el golpe de Estado fallido de julio de 2016. La primera audiencia del juicio ha empezado este lunes en la sala de justicia junto a la cárcel de Silivri, en las afueras de Estambul, pese a que 22 de los 31 antiguos empleados que son juzgados esta semana llevan ya más de un año en prisión preventiva.

«Si tenemos que creernos las 64 páginas de acusaciones, en realidad fue un bebé en uno de los anuncios de Zaman el que demostró que el golpe militar vendría», explica el experiodista de Zaman Selcuk Gultasli este martes en el periódico digital EUobserver. Selcuk, que era corresponsal en Bruselas hasta que el periódico fue interceptado por el gobierno turco, cita con incredulidad la acusación por la que sus compañeros se sientan en el banquillo. «Después de una imagen aérea del centro de la ciudad donde escuchamos las sirenas, un bebé está sonriendo en las pantallas. Evaluamos que este anuncio en realidad anunciaba el inminente golpe de estado». La acusación prosigue: «Exactamente 9 meses y 10 días después del inicio del anuncio, que mostraba sirenas y la imagen de una ciudad arruinada junto con la imagen de un bebé sonriente, se produjo el golpe. Esto no puede explicarse por mera coincidencia».

Pese a que las detenciones llegaron tras el golpe de Estado de julio del año pasado, el periódico Zaman había sido interceptado unos meses antes, en marzo de 2016, acusado de tener simpatías con el movimiento gulenista, y fue cerrado posteriormente por decreto gubernamental. Antiguamente aliados inseparables, el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y la cofradía de Fethullah Gulen rompieron lazos en 2013. En medio de un nuevo clima de hostilidades, no fue hasta después del golpe de Estado de 2016 cuando el gobierno turco decretó el estado de emergencia y empezó una campaña de persecución contra todas las organizaciones o personas sospechosas de estar relacionadas con el movimiento gulenista.

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