AfD acusa a Merkel de expoliar Alemania en beneficio de Bruselas

Alemania está paralizada por las dificultades para formar nuevo gobierno y los políticos alemanes hablan abiertamente sobre la «mayor crisis política de la historia de la República Federal», pero lo cierto es que en pleno del Bundestag que arrancó a primera hora de la mañana con una declaración de gobierno de Merkel sobre el consejo europeo de mañana, lo que se percibe es una democracia de nuevo vital y un debate intenso y profundo que tendrá inmediatas repercusiones en Europa.

Merkel repite sus frases. Ha vuelto a decir que «la solidaridad europea no es una calle de dirección única», hilando las negociaciones del próximo marco presupuestario con la política común de inmigración y asilo, en la que reconoce el aparatado más insatisfactorio para la Cancillería de Berlín pero sobre el que, «con capacidad y paciencia», espera lograr en el tiempo el reparto de refugiados al que se refiere como «solución solidaria». Merkel cree que puede convertirse el Brexit en una «oportunidad para reorientar las prioridades presupuestarias europeas» y entre esas prioridades ha citado, además de la inmigración y un refuerzo presupuestario de Frontex, la economía, dando impulso a la digitalización y abrazándose al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y la Defensa, donde anuncia que se verán pronto avances muy concretos. Nada nuevo. Quizá porque todavía no tiene gobierno o quizá porque la era Merkel no da mucho más de sí. No pasa de la apuesta por un «resurgimiento de Europa» y de insistir en que «estoy convencida de que el mundo no nos espera, ni a Alemania ni a la UE. Necesitamos más que nunca respuestas europeas a las cuestiones urgentes de nuestro tiempo».

Mucho más concreta ha sido la presidenta designada del Partido Socialdemócrata (SPD) Andrea Nahles, que ha advertido en que, si las bases de su partido ratifican el acuerdo de gran coalición, en la votación cuyo resultado conoceremos el 4 de marzo, la posición de Alemania en el Consejo Europeo se ampliará con la exigencia de un marco común de impuestos y salarios que evite en dumping, así como una equiparación de sistemas sociales que evite la inmigración social. Alemania exigirá «inversión, no ahorro», junto con un marco legal para las empresas «que obligue a consorcios con sede en China o en California a respetar nuestro sistema de economía social de mercado».

Nahles ha citado en su discurso expresamente el paro juvenil español como un problema alemán, por ejemplo, avanza que la gran coalición exigirá que el dinero europeo llegue de forma más eficiente a esos jóvenes basándose en una cuestión de «responsabilidad» de Alemania. Inmediatamente ha intervenido la jefa del grupo parlamentario del partido populista y antieuropeo Alice Weidel, que se ha tomado la libertad de traducir los discursos anteriores.

«Solo a modo de aclaración», ha comenzado Weidel a soltar su veneno contra Bruselas, «cuando ustedes dicen responsabilidad lo que quieren decir es trasladar más dinero del contribuyente alemán y más soberanía alemana a unos inútiles de Bruselas, usted los conoce bien a todos señor Schulz, y a un proyecto que hace tiempo ya que no funciona. ¡Con qué ligereza hablan ustedes del dinero de los demás! ¡Eso es un expolio!». En su opinión, ese «arrebato de responsabilidad» no responde a otra cosa que a tapar el agujero que deja en el presupuesto europeo el Brexit, «cuando una UE más pequeña debería tener en realidad un presupuesto más pequeño, un escenario de horror para todos ustedes». Weidel ha criticado sin piedad las posiciones alemanas a favor de un Brexit duro y ha acusado a Merkel de estar «cerrando el paso al comercio con uno de los más importantes socios de Alemania». «Quieren un castigo ejemplar para que otros no sigan ese camino, pero si miran las cifras verán que la economía británica es hoy más fuerte que hace un año».

Esta ha sido la primera exhibición de un argumentario no mucho más variado que lo expuesto por Weidel pero con un amplio potencial de enraizamiento en la sociedad alemana, sobre todo ahora que AfD dispone del púlpito parlamentario del Bundestag para erosionar el proyecto europeo sesión a sesión. Los intentos por contrarrestar esta fuerza que, de una u otra forma, terminará teniendo consecuencias para Europa en su conjunto, parecen estar dirigidos por parte del gobierno a la reestructuración financiera y política de la UE tras el Brexit. Merkel se ha referido concretamente al reparto de los 27 asientos que quedarán libres en el Parlamento Europeo y Nahles ha pedido las listas transnacionales de los partidos para las próximas elecciones europeas, aparentemente convencida de que todavía hay tiempo para avanzar en esa línea. «El año 2019 será clave para el desarrollo europeo, por una serie de acontecimientos políticos que tendrán lugar», ha señalado la canciller alemana, «y por ello es muy necesario que el 2018 avance según nuestros criterios y preparando el terreno para que 2019 sea un año exitoso».

Powered by WPeMatico

A %d blogueros les gusta esto: