Alemania inicia los controles fronterizos entre Austria y Baviera

Los agentes de la nueva Policía Fronteriza Bávara comenzaron este miércoles sus controles aleatorios en las carreteras que acceden a Alemania desde Austria. Se trata de una concesión del gobierno Merkel al ministro de Interior, el bávaro Horst Seehofer, que ha creado gran polémica a pesar de que los controladores no tienen capacidad real para rechazar refugiados que intenten entrar en Alemania. En la noche del miércoles, se habían efectuado seis detenciones de las que solamente dos estaban relacionadas con cuestiones de asilo: Un ciudadano indio cuya documentación estaba caducada y un joven afgano que había solicitado asilo anteriormente en Austria y le había sido denegado. Solamente este último fue conducido a instancias policiales que pondrán hoy el caso en manos de la Autoridad Federal Alemana para Refugiados.

El recién creado cuerpo policial bávaro de fronteras cuenta con 500 agentes, en su mayoría reclutados entre el personal de empresas privadas de seguridad y es percibido con hostilidad desde Berlín, donde el gobierno centra su estrategia para reducir el número de refugiados en las deportaciones. El consejo de ministros terminó el miércoles con la declaración de los países del Magreb (Argelia, Marruecos y Túnez) y Georgia como «territorio seguro», lo que permitirá aumentar y acelerar el flujo de devoluciones a esos países y poner fin al bochornoso caso de Sami A., uno de los guardaespaldas personales de Osama Bin Laden, que durante años ha vivido como refugiado en Alemania, recibiendo ayudas del Estado para toda su familia, y que finalmente fue expulsado a Túnez el 10 de julio, desde donde todavía piden sus bogados su regreso a territorio germano alegando la «inseguridad» que supone su presencia en ese país.

La consideración de país seguro implica que «en principio» no se reconoce un derecho de asilo general a sus nacionales, ha explicado el portavoz del gobierno Steffen Seibert, salvo en «casos específicos». El reconocimiento del derecho de asilo a los peticionarios procedentes de esos países era ya «muy bajo», unos 15.000 el año pasado que suponen menos del 5 % del total, pero la medida, junto a acuerdos puntuales con esos países, permitirá expulsar a sus territorios solicitantes de otras nacionalidades que no pueden salir de Alemania porque no hay país que los acoja.

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