Ankara filtra grabaciones de la «desaparición» de Khashoggi

La estrella del Príncipe Heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, un periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando en sus manos. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o abrir cines, pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khashoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí.

La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya se encuentra en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Jamal Khashoggi, tras su desaparición desde hace más de una semana. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos del Ministerio de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir esta misión. Este trabajo conjunto arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, este periodista crítico con la casa real abandonó el consulado de su país en Estambul, donde había entrado para realizar unos trámites.

El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, cabecera con la que colabora Khashoggi en la sección de Opinión, reveló que la inteligencia turca contaría con grabaciones que demuestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo.

Boicot empresarial
A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora y en las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el «Davos del desierto». En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, o los diarios Los Ángeles Times y The New York Times, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para tomar parte en la cita.

La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque se trata de uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales y el secretario del Tesoro, Steven Menuchin, señaló que mantiene en su agenda esta importante cumbre económica, pero adelantó que podría cambiar de planes a última hora en función de los resultados de la investigación.

El empresario británico Richard Branson, fundador y presidente del grupo Virgin, fue un paso más adelante y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario reveló su decisión a través de las redes sociales y señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual gobierno del Reino de Arabia Saudita y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman».

La llamada del dinero
Pese a las reacciones en cadena en los medios políticos y empresariales occidentales, el presidente Trump evitó anunciar sanciones ni ningún tipo de presión particular sobre su aliado militar y político en Oriente Próximo. Trump justificó su rechazo a cancelar los millonarios contratos de venta de armas estadounidenses a la superpotencia petrolera en razones también estratégicas: si Washington da un paso atrás, el dinero de Riad irá a Rusia y China, y sus mercados de armas.

Los saudíes «están gastando 110.000 millones de dólares en equipamiento militar y en otras áreas que crean puestos de trabajo en EE.UU.», alegó el presidente Trump dirigiéndose a la prensa. «No encuentro sentido a renunciar a esa inversión de 110.000 millones en Estados Unidos, porque ¿saben qué van a hacer los saudíes? Van a coger ese dinero y gastarlo en Rusia, o China o en otro país», explicó

Sus comentarios chocaron con la carta firmada por congresistas de su partido exigiendo acciones contra el régimen de Riad.

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