Así intriga Putin contra Occidente

Theresa May acusa a Rusia de «sembrar la discordia en Occidente», con su presunta injerencia en elecciones europeas, apoyo a los ataques cibernéticos y divulgación de «fake news» (noticias falsas). La «premier» británica ha sido la última dirigente en denunciar las intrigas rusas para perjudicar a las sociedades libres, este lunes por la noche durante una cena en la City de Londres. Al señalar al Kremlin por «violar de manera reiterada el espacio nacional de varios países europeos», May mencionó su intromisión en elecciones y el ataque cibernético contra el Ministerio de Defensa danés o el Bundestag (Parlamento alemán), «entre muchos otros». En el Reino Unido, en concreto, existen varias investigaciones abiertas (una en el Parlamento) sobre una posible intervención rusa en la campaña para el referéndum del Brexit (23 de junio de 2016).

La firmeza de Theresa contrasta con los bandazos de Donald Trump en esta cuestión. Durante su gira asiática de la semana pasada, el presidente de EE.UU. dijo creer a Vladimir Putin cuando este le negó «con mucha fuerza y vehemencia» que hubiera intervenido en las presidenciales del 8 de noviembre de 2016. John Brennan, ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), declaró a la CNN sobre esta última salida de Trump que «se trata de ingenuidad, ignorancia o miedo (…) creo que el presidente está intimidado por Putin».

Estados Unidos
El informe de la Inteligencia estadounidense, titulado «Evaluando las Actividades e Intenciones de Rusia en las recientes elecciones de Estados Unidos», concluyó que el Kremlin había intentado influir a favor del republicano Donald Trump frente a la demócrata Hillary Clinton en las presidenciales de 2016. Para ello había «hackeado» miles de correos electrónicos de los servidores informáticos del Comité Nacional Demócrata. Estados Unidos se encuentra en plena investigación sobre la trama rusa, incluida la posibilidad de que el equipo de campaña del actual jefe de la Casa Blanca hubiera tenido contacto permanente con el Kremlin para coordinar acciones conjuntas.

La investigación acaba de estrenar sus primeros inculpados judiciales, entre ellos Paul Manafort, exdirector de la campaña presidencial de Trump. La primera víctima de este escándalo fue el asesor de Seguridad Nacional Michael T. Flynn, que dimitió tras conocerse que ocultó al vicepresidente, Mike Pence, sus contactos con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, sobre la posibilidad de levantar las sanciones que Barack Obama había aprobado contra Moscú por su intromisión en la elección presidencial. También trascendieron los contactos rusos del yerno de Trump, Jared Kushner, quien en diciembre de 2016 se había entrevistado con el embajador ruso, así como otras tres veces durante las primarias y la campaña electoral.

Cataluña
Aunque públicamente el Gobierno ruso ha apoyado la integridad territorial de España, la amenaza secesionista en Cataluña no ha estado ajena a las intrigas del Kremlin. Distintas investigaciones divulgadas en los últimos días han revelado que cuentas coordinadas con origen en Rusia y también en Venezuela difunden noticias de medios como RT o Sputnik, que dependen del Kremlin, con contenidos favorables al independentismo. El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, aseguró sobre la aparición de desinformaciones en internet relacionadas con esta autonomía que «no nos consta formalmente que el Gobierno ruso esté detrás, pero sabemos que este tráfico viene de redes que tienen su punto de propagación en Rusia». El ministro teme que en las elecciones del próximo 21 de diciembre se repita la misma injerencia a través de internet procedente de territorio ruso, detectada en procesos electorales en otros países. «Es pronto para eso, pero a mí no me extrañaría», subrayó Dastis el lunes. El titular de Exteriores precisó que el 50% de la desinformación detectada sobre Cataluña procedía de Rusia y un 30% de Venezuela.

Un informe del Real Instituto Elcano sostiene que la desinformación rusa sobre esta región ha tenido el apoyo de Moscú. El documento, «La guerra de la información de Rusia en Cataluña», considera que «la exitosa combinación de varios instrumentos de la guerra de la información» en este caso «ha hecho necesario el apoyo del Gobierno del régimen autocrático», así como de las agencias de inteligencia, «que definen las principales debilidades y problemas internos de un país», y de ciberinteligencia, informa Ep. El informe, firmado por la investigadora principal del Instituto Mira Milosevic-Juaristi, señala que lo que distingue a Rusia de otros «ciberactores» y divulgadores de mentiras es que la guerra de la información es una estrategia militar definida en la última Doctrina Militar de la Federación de Rusia, oficial desde 2014. Mientras en los conflictos de Siria y Ucrania la acción rusa ha consistido en combinar fuerza militar con guerra de información, explica Milosevic, en los países occidentales «donde su objetivo es ganar influencia y no territorios», el foco está puesto en la guerra de la información.

Brexit
La maquinaria rusa de manipulación y desinformación a través de internet también actuó en el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), según distintas denuncias. El Brexit ha supuesto un balón de oxígeno para Vladimir Putin, a quien admira Nigel Farage, el principal valedor de la campaña a favor de la salida de la UE. Bob Posner, director de finanzas y regulaciones políticas de la Comisión Electoral, afirmó a principios de noviembre que estaba intentando averiguar con Facebook y Twitter quién pagó la publicidad política en el período previo al referéndum sobre la UE y las elecciones generales de mayo de 2017. El Partido Laborista pidió una investigación sobre si el «dinero negro» tuvo un papel en el referéndum del Brexit. Las investigaciones en el Reino Unido sobre posibles intentos rusos de influir en el voto del Brexit también afectan al empresario británico Arron Banks, principal donante de la campaña favorable al Brexit Leave.EU en el referéndum de 2016. Banks ha negado que el dinero aportado (9,5 millones de euros) procediera de Rusia.

Francia
El equipo de la campaña presidencial de Emmanuel Macron denunció que fue objeto de un «pirateo masivo» que llevó a la «difusión en las redes sociales de informaciones internas de diversa naturaleza». En plena campaña para los comicios de la pasada primavera, medios rusos divulgaron una supuesta infidelidad homosexual del actual presidente francés.

Alemania
La canciller alemana, Angela Merkel, expresó abiertamente su preocupación por posibles ciberataques y manipulación de noticias desde Rusia durante la campaña para las elecciones generales del pasado septiembre.

Holanda
El Gobierno holandés también denunció los intentos de Moscú de influir en el resultado de las elecciones del pasado 16 de marzo, que ganó el actual primer ministro, el liberal Mark Rutte frente al antieuropeísta de Geert Wilders. Sus servicios de inteligencia informaron de que el Gobierno ruso incidió en la difusión de noticias manipuladas o directamente falsas para condicionar el voto.

Putin se defiende
Desde Danang (Vietnam), donde ambos mandatarios asistieron a la cumbre de la APEC, Putin se defendió ante los medios rusos: «Me he pronunciado muchas veces sobre esta cuestión. Considero que todo lo que está relacionado con el así llamado dosier ruso en Estados Unidos es la manifestación de las continuas luchas internas» en ese país. A falta de suficiente fuerza militar y económica para doblegar a Occidente, Moscú ha recurrido a la llamada «guerra híbrida» para debilitar al adversario. Los ejemplos más claros de esa «guerra híbrida» fueron la anexión de Crimea y la sublevación separatista en el este de Ucrania, patrocinada por Moscú, según la OTAN. En esa pugna participan activamente los medios de comunicación oficiales rusos con un caudal de propaganda sin precedentes, muy superior al de la época soviética, mintiendo, tergiversando y manipulando con gran inmediatez y velocidad gracias a la enorme difusión que ofrecen las plataformas digitales, según ha informado desde Moscú Rafael Mañueco.

En su ataque más feroz contra Moscú desde su llegada al número 10 de Downing Strett, theresa May sostuvo que Rusia debe tomar una senda diferente a la elegida en los últimos años, con la anexión de Crimea y el lanzamiento de ataques cibernéticos contra parlamentos europeos. Desde el epicentro de las finanzas, May advirtió a Putin de que «sabemos lo que está haciendo y no lo conseguirá, subestima la resistencia de nuestras democracias».

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