Claves para comprender el conflicto entre Turquía y los kurdos

Los kurdos de Siria, una de cuyas milicias ha sufrido este miércoles el ataque de una operación militar turca, han establecido una frágil autonomía en los territorios que controlan en el norte de un país en guerra, donde se sitúan importantes campos petroleros que representan cerca del 30% de los que se encuentran en el territorio sirio.

Después de dos operaciones anteriores, Ankara ha lanzado este miércoles una ofensiva en Siria contra la milicia de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), que considera un grupo «terrorista» apoyado por los países occidentales.

Establecidos sobre todo en el norte de Siria, los kurdos, esencialmente suníes con minorías no musulmanas y formaciones políticas a menudo laicas, representan el 15% de la población siria, según las estimaciones. Han sufrido década de marginación y de opresión, y no han parado de pedir el reconocimiento de sus derechos culturales y políticos.

Desde el comienzo del conflicto inciado en 2011 con la represión sangrienta por el Ejército sirio de manifestaciones prodemocracia pacíficas, el régimen de Damasco hizo un gesto hacia los kurdos.

El presidente Bachar Al Assad naturalizó a 300.000 kurdos «apátridas» después de medio siglo de espera y de protestas. Estos kurdos de Siria perdieron su nacionalidad después de un controvertido censo en 1962.

Los kurdos intentaron permanecer al margen del conflicto. Adoptaron una posición «neutral» hacia el poder y la rebelión, intentado impedir a los rebeldes entrar en sus regiones, para no sufrir represalias del régimen.

A mediados de 2012, las fuerzas gubernamentales dejaron sus posiciones en el norte y el este del país, tomadas por los kurdos. Esta retirada se percibió como destinada a animar a los kurdos a que no se unieran a los rebeldes.

En 2013, el Partido de la Unión Democrática Kurda (PYD, el principal partido kurdo en Siria) proclamó una semiautonomía.

En 2016, se anunció la creación de una «región federal» compuesta de tres cantones: Afrine (al noroeste), en la provincia de Alepo; Éufrates (norte), sobre una parte de las provincias de Alepo y de Raqa, y Jaziré (noreste), que corresponde con la provincia de Hassaké.

Esta iniciativa se parecía a una autonomía de facto, que fue frágil. Los kurdos se atrajeron entonces la enemistad de las fuerzas de oposición, y sobre todo de la vecina Turquía. Se dotaron de un «contrato social», una especie de Constitución. En 2017, los habitantes de las regiones kurdas elegían sus consejos municipales.E

El ala armada del PYD, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) fueron desde 2014 una de las principales fuerzas combatientes contra el grupo terrorista Daesh.

A principios 2015, las fuerzas kurdas, apoyadas por los bombardeos de la coalición encabezada por Estados Unidos, sacaron a Daesh de Kobane, en la frontera turca, después de cuatro meses de violentos combates.

En octubre de 2015, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuestas por 25.000 kurdos y 5.000 árabes, todos sirios, fueron creadas. Dominadas por los YPG, las FDS recibieron ayuda de Estados Unidos, en armamento, formación y apoyo aéreo.

En octubre de 2017, las FDS expulsaron a Daesh de su bastión en Raqa. En marzo de 2019, se hicieron con su último bastión sirio, Baguz.

A principios de 2018, Turquía lanzó una ofensiva terrestre y aérea contra las YPG en la región de Afrine. Ankara considera a estas milicias como el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva a cabo una rebelión en el sudeste de Turquía desde hace más de 30 años.

La ofensiva se produjo después del anuncio de la coliación antiyihadista de la creación de una «fuerza fronteriza» sobre todo compuesta de combatientes kurdos, proyecto que causó cólera en Ankara. Ya, en agosto de 2016, Turquía había realizado una ofensiva en el norte de Siria, oficialmente para repeler a la vez a las milicias kurdas y a Daesh.

A finales de 2018, Donald Trump anunció la retirada de los militares americanos de Siria.

Los kurdos advirtieron de que ellos no podrían seguir su lucha contra Daesh si debían combatir a Turquía, que amenazó en varias ocasiones con lanzar una ofensiva contra las milicias YPG.

Pero el 6 de octubre de 2019, Washington anunció que las tropas americanas iban a retirarse de las proximidades de la frontera porque Turquía iba a llevar a cabo «pronto» una «operación» en el norte del país.

Al día siguiente, Donald Trump reorientó su discurso, asegurando que no había «abandonado» a los kurdos y amenazando con hundi la economía de Turquía si «cruzaba los límites».

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