Corea del Norte tiene una veintena de bases de misiles secretas

Se enfría el deshielo entre Estados Unidos y Corea del Norte. Con sus negociaciones para el desarme nuclear de Kim Jong-un estancadas, ahora trasciende un informe que calcula la existencia de una veintena de bases de misiles secretas. A través de imágenes tomadas por satélite, la organización estadounidense Beyond Parallel, que pertenece al Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, en inglés), ha localizado al menos 13 de estas instalaciones militares donde el régimen comunista de Pyongyang almacena sus misiles.

Divididas en tres cinturones, son pequeñas y se ocultan entre las montañas al fondo de valles estrechos y cerrados para guardar el arsenal del joven dictador Kim Jong-un, quien tendría que hacer públicas estas bases si quiere seguir adelante con el proceso de desnuclearización que le prometió en junio al presidente Trump en Singapur.

La primera línea de defensa, denominada Cinturón Táctico, se alza a entre 50 y 90 kilómetros de la Zona Desmilitarizada que divide a las dos Coreas en el Paralelo 38. Repartidas por las provincias de Hwanghe del Norte y Kangwon, están armadas con misiles Scud y de corto alcance. Lo suficientemente cerca de Corea del Sur para atacar en caso de guerra, pero lo suficientemente lejos para que no llegue la artillería enemiga, podrían estar equipadas también con misiles «Nodong» de rango medio. Entre ellas destaca la base de Sakkanmol, a 135 kilómetros al nordeste de la capital surcoreana, Seúl.

A esta barrera le sigue el Cinturón Operativo, que se extiende por las montañas de Pyongyan del Sur y Hamgyong del Sur a entre 90 y 150 kilómetros de la frontera. Según el estudio, sus bases disponen de misiles de medio alcance que tienen a tiro todo Corea del Sur y Japón.

Cinturón estratégico
Por último, el Cinturón Estratégico se ubica a más de 150 kilómetros del Paralelo 38 y ocupa las zonas montañosas de Pyongan del Norte, Chagang, Ryanggang y el norte de Hamgyong del Sur. Al parecer, las unidades aquí desplegadas estarían dotadas con proyectiles de alcance medio y misiles intercontinentales, capaces en teoría de llegar a Estados Unidos. Aunque los misiles norcoreanos no se dispararían desde dichas bases en caso de conflicto, sino desde lanzaderas que se suelen mover a otros lugares para minimizar los ataques enemigos, sí pueden hacerlo en caso de emergencia.

«El despliegue disperso de estas bases y las tácticas empleadas por las unidades de misiles balísticos se combinan con décadas de camuflaje extensivo, ocultación y prácticas de engaño para maximizar la supervivencia de sus misiles en caso de un ataque preventivo y durante una guerra», reza el informe, firmado por el reputado experto Joseph Bermudez y Victor Cha. Asesor de George Bush durante las conversaciones a seis bandas de Pekín, este último fue desestimado por Trump como embajador en Corea del Sur por oponerse a un hipotético ataque preventivo contra Kim Jong-un en los primeros meses de su presidencia, antes del deshielo iniciado hace casi un año.

Promesas incumplidas
A pesar de las cumbres históricas celebradas por el joven dictador norcoreano con Trump y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, el diálogo se ha detenido por la falta de avances. Mientras la Casa Blanca exige un inventario completo de sus instalaciones y arsenal nuclear, el régimen comunista de Pyongyang reclama el levantamiento de las sanciones en reciprocidad por los pasos que ya ha dado. Además de volar el silo nuclear de Punggye-ri, donde llevaba a cabo sus pruebas atómicas, Kim Jong-un le prometió a Trump en junio desmantelar su rampa de lanzamiento de misiles de Sohae, también conocida como Dongchang-ri, cerca de la frontera con China. Y, durante su último encuentro con Moon Jae-in, que tuvo lugar en septiembre en Pyongyang, se comprometió a cerrar una base de prueba de motores y lanzadera de misiles.

Para que no descarrille el acercamiento, el portavoz de la presidencia surcoreana, Kim Eui-kyeom, quitó hierro este martes a las revelaciones del informe, obtenidas a través de satélites comerciales. Además de recordar que todavía no se había hablado de estas bases con Kim Jong-un, aseguró que «las autoridades de inteligencia de Corea del Sur y EE.UU. tienen información más detallada de satélites militares y están vigilando estrechamente», informa la agencia Yonhap. A su juicio, no se puede hablar de «engaño», pero sí reconoció que la existencia de estas bases de misiles demuestra la necesidad de seguir dialogando con Corea del Norte para acabar con las amenazas militares.

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