Denuncian agresiones sexuales en el lugar más santo del islam

Las redes sociales se han convertido en campo de batalla contra los abusos sexuales en el lugar más sagrado para los musulmanes, La Meca, y durante uno de los pilares del islam, el Haj. La campaña del #MeToo (yo también), que se popularizó a raíz de los casos de abusos a actrices de Hollywood, se ha convertido en #MosqueMeToo (mezquita yo también) gracias a la periodista y activista egipcia de los derechos de las mujeres, Mona Eltahawy. A la autora de “Pañuelos e hímenes-Porqué Oriente Medio debe hacer la revolución sexual” se le ocurrió esta idea tras conocer la denuncia realizada por Sabica Khan a través de Facebook. Khan, de nacionalidad paquistaní, viajó a La Meca para cumplir con el Haj, la peregrinación que todo musulmán debe realizar al menos una vez en la vida, y relató en un post cómo su experiencia religiosa se tornó en pesadilla al sufrir tocamientos mientras realizaba las siete vueltas de rigor en torno a la Kaaba, el cubo de color negro que representa la casa de Dios. Este post fue comentado por mujeres musulmanas de todo el mundo que aprovecharon las redes para compartir experiencias similares en el lugar santo.

Los comentarios colgados por Khan han desaparecido de Facebook, pero algunos medios recogieron la descripción de esos momentos en los que narra como “toda mi experiencia en la ciudad santa quedó eclipsada por este horrible incidente que me dejó petrificada”. Durante la peregrinación, más de dos millones de fieles se dan cita en La Meca cada año y en el momento más importante de esta experiencia religiosa, cuando se da vueltas en tonor a la Kabaa, a Khan le tocó sufrir “cómo me tocaban el trasero de forma agresiva y me congelé”.

Tanto los comentarios colgados por la peregrina paquistaní como la campaña lanzada por Eltahawy, habitual de las páginas de opinión de The New York Times, han recibido tanto alabanzas por romper un tabú, como críticas de algunos sectores que las consideran parte de una campaña mundial para fomentar la islamofobia. La activista egipcia, que también fue víctima de una agresión sexual en 2011 cuando cubría la revolución egipcia en la plaza de Tahrir, pidió a través de las redes sociales a “islamófobos y racistas que se aparten de la campaña de #MosqueMeToo porque no serán nunca nuestros aliados, no les necesitamos”. A los hombres musulmanes que le critican por su iniciativa les dice que “vuestra actitud y el odio que me profesáis refleja exactamente el motivo por el que este es un problema del que nadie quiere hablar”. El objetivo de la activista egipcia es “alertar de estos abusos sexuales durante el Haj para que no se vuelvan a producir”.

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