El Aquarius vuelve a lanzar un SOS a Europa con 141 náufragos

El enfrentamiento entre la embarcación Aquarius, -con 141 inmigrantes a bordo desde el pasado viernes rescatados frente a las costas de Libia- y el ministro del Interior, Matteo Salvini, vive el segundo acto. Después de la odisea del mes de junio, cuando la nave Aquarius se vio obligada a esperar durante ocho angustiosos días en el Mediterráneo con 630 inmigrantes antes de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aceptara acogerlos en Valencia, el ministro del Interior italiano se mantiene en su firme estrategia. «Aquarius no entrará jamás a un puerto italiano», subrayó Matteo Salvini .

Los inmigrantes fueron rescatados en dos operaciones diversas. En la primera fueron salvadas 26 personas, entre ellas 6 mujeres, a 26 millas de la costa libia. Habían permanecido durante 35 horas a la deriva en una pequeña barca. Poco más tarde se produjo el segundo salvamento en aguas internacionales: en una patera viajaban hacinadas 116 personas, entre ellas 67 menores.

Más del 70 por 100 de los inmigrantes salvados procedía de Somalia y Eritrea. Muchos de ellos han contado que antes de embarcarse estuvieron detenidos en condiciones infrahumanas en Libia. Precisamente, esta situación dramática que viven en Libia muchos de los inmigrantes subsaharianos que llegan a ese país con ánimo de emprender la aventura de atravesar el Mediterráneo, motiva que las embarcaciones de las ONG rechacen llevar a los inmigrantes rescatados a puertos de Libia, por considerar que no son un lugar seguro. De hecho, dos voluntarios, Alessandro Porro y Massimo Belleti, que viajaban a bordo de la Aquarius, han contado cuál es el sentimiento de los inmigrantes hacia los libios: «Antes que terminar nuevamente en manos de los libios, preferían acabar en el fondo del mar».

Nueva odisea
Estos inmigrantes vivieron momentos dramáticos en el mar, porque vieron pasar cerca de ellos a otras cinco naves y ninguna de ellas se prestó a realizar la operación de socorro. Aloys Vimard, coordinador de Médicos sin fronteras, ha denunciado que esta indiferencia hacia inmigrantes que corren peligro de ahogarse en el Mediterráneo, puede convertirse en una práctica frecuente en mar abierto: «Las personas que hemos salvado nos han contado que se cruzaron con cinco embarcaciones diversas que no les ofrecieron ninguna asistencia antes de que fueran auxiliados por la Aquarius. Parece que esté en riesgo el principio mismo de proporcionar auxilio a personas en peligro en el mar» concluyó Vimard, de Médicos sin fronteras.

Pasado el horror de su estancia en Libia y la angustia de su deriva en el mar, ahora los 141 inmigrantes se enfrentan a otra odisea: lograr un puerto en Europa para desembarcar. La Aquarius se ha dirigido a los países de las Unión Europea pidiendo «un lugar seguro lo más cercano posible, en conformidad con el derecho internacional marítimo, para que las personas salvadas en el mar puedan ser desembarcadas y la Aquarius pueda continuar ofreciendo la necesaria asistencia humanitaria». El llamamiento de SOS Mediterranée y Médicos sin fronteras hace especial hincapié en que se vive una auténtica emergencia humanitaria: «Pedimos nuevamente a todos los gobiernos europeos y a las autoridades competentes para el socorro marítimo que reconozcan la gravedad de la crisis humanitaria en el Mediterráneo, para que nos garanticen un rápido acceso a un lugar seguro de desembarco con el fin de facilitar, en lugar de impedir, la asistencia humanitaria salvavidas en el Mediterráneo central».

Desde luego, el gobierno italiano dejó claro después de la odisea de junio de esa embarcación, que en ningún puerto italiano se permitirá entrar a una nave que no lleve bandera italiana. Por eso, ayer el vicepresidente del gobierno y ministro del interior, Matteo Salvini, quiso precisar que la nave Aquarius, gestionada en colaboración por las ONG SOS Mediterranée y Médicos sin Fronteras, «es propiedad de un armador alemán con bandera de Gibraltar”.

Los medios italianos recuerdan que fue precisamente la crisis causada en junio por la odisea de la nave Aquarius la que dio origen a un cambio en la ruta que utilizan los traficantes de seres humanos para conducir a los inmigrantes hacia Europa. La mano dura del gobierno italiano con las ONG y sus embarcaciones ha tenido un impacto evidente. Ha disminuido drásticamente la ruta libia y ahora España sucede a Italia en el frente de la emergencia humanitaria.

La nueva ruta española
Por ello, el ministro Salvini reitera siempre que tiene ocasión que «alzar la voz da buenos resultados». Igualmente, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, reivindicó con orgullo el sábado los «éxitos» de Italia en el problema migratorio: «Por primera vez también otros países han abierto los puertos para acoger inmigrantes llegados a nuestras costas». Un cambio histórico, según Conte, que ha permitido a Italia «reducir los desembarcos más de un 85 por 100 en lo que llevamos de año con relación al año 2017».

El diario «La Stampa», titulaba ayer en su primera página a tres columnas: «Migrantes, las nuevas rutas. España pide ayuda». El diario turinés destacaba que «desde enero 63.000 inmigrantes han entrado en la Unión Europea: Madrid ha acogido más de 27.000».

Powered by WPeMatico

A %d blogueros les gusta esto: