El dueño de un prostíbulo de lujo regala cerveza para celebrar la prisión de Lula

Las celebraciones de opositores al expresidente Lula da Silva por su encarcelamiento fueron insólitas. Entre otras, el dueño de un prostíbulo de lujo en

Sao Paulo festejó la orden de prisión de Lula con una fiesta en la puerta de su local, frecuentado por políticos, empresarios, artistas e incluso pilotos de F1 cuando están en la ciudad.

Oscar Maroni, dueño del Bahamas Night Club, regaló nueve mil latas de cervezas a los tres mil manifestantes, casi todos hombres, que se congregaron en una fiesta callejera con DJ de música electrónica para celebrar y recibir el regalo prometido hace dos años por el polémico empresario, conocido en Brasil como el «magnate del sexo».

Maroni, de 67 años, que estuvo preso tres veces por organización criminal, explotación de mujeres
y prostitución, fue ovacionado como si fuera una estrella de la farándula mientras repartía las latas de cerveza disfrazado de presidiario. El empresario, que ahora dice que el Bahamas es una «casa nocturna frecuentada por prostitutas», es dueño de un imperio del sexo, que reúne publicaciones eróticas y pornográficas, y un hotel de lujo de once plantas junto al Bahamas. Además afirma haber tenido relaciones sexuales con más de dos mil mujeres.

«Si Lula cae preso, la cerveza será gratis hasta la medianoche. Pero si matan a Lula en la prisión, la cerveza será gratis todo el mes», prometió Maroni en un vídeo grabado durante el evento y publicado en internet. «¿Y si la muerte es cruel?», le pregunta un hombre. «Pondré el trasero», le responde Maroni a carcajadas.

El Bahamas, un lujoso prostíbulo descrito por «Folha de Sao Paulo» como «un complejo hedonista», homenajeó con dos fotos gigantes en la fachada al juez Sergio Moro -líder de la Operación Lavacoches y autor de la petición de cárcel- y a la presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lucia Rocha, -que desempató la votación que rechazó un habeas corpus clave pedido por la defensa de Lula. «Ellos trajeron la dignidad de vuelta a Brasil», celebraba Maroni.

Explotación sexual
La foto en el local, que ya fue escenario de operaciones policiales contra explotación sexual, no le debe haber hecho ninguna gracia ni a Moro, ni a la presidenta de la máxima Corte, conocida por su perfil religioso. Exalumna de un internado de monjas en Minas Gerais, la juez de origen portugués lleva una vida discreta y dice tener «el espíritu de una madre superiora».

Lula da Silva, de 72 años, presidente de Brasil entre 2003 y 2010, fue condenado a doce años y un mes de prisión por corrupción pasiva y blanqueo de fondos, por recibir un tríplex en la playa de la constructora OAS, a cambio de ventajas en obras públicas. Su prisión ha dividido al país, por ser aún el político más popular de Brasil, favorito en los sondeos si se presentase a las elecciones para un tercer gobierno, opción prácticamente descartada con su prisión.

La fiesta de Maroni contó con el apoyo del Movimiento Brasil Libre (MBL), grupo político que lideró en 2013 las protestas contra la expresidenta Dilma Rousseff, sucesora de Lula por el Partido de los Trabajadores (PT). El MBL, encabezado por jóvenes, se autodefine como liberal en la economía y conservador en las costumbres, y apoya como candidato a la presidencia al empresario Flavio Rocha, un evangélico que promete moralizar la sociedad brasileña.

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