El entrenador de los chicos de la cueva pasa de villano a héroe

Muchas voces han criticado a Ekkapol Chantawong, el entrenador de 26 años de los chicos de un equipo de fútbol atrapados en una cueva en Tailandia, por imprudencia, acusándole de ser el culpable de que los chicos quedasen atrapados en la cueva. El joven, que manifestó su preocupación por lo sucedido con una carta a los padres de los menores donde pedía perdón, se ha convertido en la diana de los que buscan una explicación —y un responsable— para un suceso que se saldó ayer con un final feliz.

Esa versión de malo de la película queda en entredicho después del artículo publicado este miércoles por «The Guardian», donde un chico que le conoce, llamado Songpol Kanthawong, dice sobre él: «Después de jugar, siempre nos deja beber agua primero, y luego bebe él», ha explicado ese muchacho, de 13 años. «El entrenador siempre piensa en los demás antes que en él mismo», añade. Además, el medio británico cita estas declaraciones de Werachon Sukondhapatipak, el portavoz del gobierno tailandés: «El entrenador les aconsejó que necesitaban estar tumbados, por su puesto intentar meditar, intentar no mover demasiado sus cuerpos, no gastar su energía. Y, claro, con la meditación, permanecer conscientes todo el tiempo, de forma que su mente no esté deambulando…».

«Quiero decir a los padres que los niños se encuentran estupendamente. La gente se está ocupando muy bien de ellos y prometo que cuidaré de ellos lo mejor que pueda. El entrenador de los chicos de la cueva pasa de villano a héroe», escribió Chantawong en su carta. Parece que el joven cumplió con su promesa.

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