El Parlamento vuelve a rechazar las alternativas al Brexit de May

Con el rumor rondando los mentideros de Westminster de que Theresa May volverá a llevar al Parlamento su acuerdo del brexit para una cuarta votación, los diputados británicos volvieron a fallar ayer en buscar una mayoría clara sobre los siguientes pasos a dar en el brexit. La segunda tanda de esas llamadas votaciones “indicativas” quedó otra vez en nada al rechazar sus señorías todas las opciones que estaban encima de la mesa de la misma forma que lo hicieron la semana pasada.

De nuevo se puso sobre la mesa la opción de un segundo referéndum, pero esta vez ratificatorio. Es decir, cualquier acuerdo al que se llegue en el Parlamento se pondría a disposición de la ciudadanía para que fueran los británicos si deciden dar su visto bueno o no. Fue rechzadado por 292 votos en contra y 280 a favor. También fue rechazada la revocación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, cancelar el brexit, por 292 votos en contra y 191 a favor.

Las otras dos opciones que derivaban en un brexit blando, que parecía ya casi descartado del todo y que ha vuelto a coger fuerza en las últimas semanas, también fueron declinadas por sus señorías, aunque con un margen muy estrecho. La primera de ellas insta al Gobierno a negociar con Bruselas una unión aduanera permanente entre el Reino Unido y la UE fue solamente echada abajo por 3 votos, 273 a favor frente a 276 en contra. Esta, limitaría la posibilidad de negociar acuerdos futuros para el país sin el permiso de la Unión. La semana pasada esta propuesta fue rechazada por solo 7 votos.

La otra opción de este tipo que proponía, incluso, una relación más estrecha con la UE era el llamado “Modelo Noruega 2.0” que pide que el Reino Unido se integre en la Asociación Europea de Libre Comercio y en el Espacio Económico Europeo. También fue rechazada por 261 votos a favor y 282 en contra. Con este escenario, debería formar parte de la unión aduanera y del mercado único. Este escenario fue apoyado por los laboristas.

El principal problema para la primera ministra a la hora de optar por alguno de estos dos sistemas sería que partiría a su partido definitivamente en dos. Miembros de su Gobierno dimitirían si la premier se decide por una de ellas y la amenaza de una moción de confianza contra el Ejecutivo sobrevolaría la cabeza de los laboristas, que podrían aprovechare la oportunidad para hacer caer a May y provocar unas elecciones generales anticipadas.

Sin ser legalmente vinculantes, si que podían tener un impacto considerable ya que, si alguna de estas alternativas hubiera conseguido, o consigue en un futuro, una mayoría, significaría el primer consenso en torno a ella en la Cámara después de 2 años de brexit. De hecho, para evitar nuevas rebeliones, Theresa May volvió a dar libertad de voto a todos sus parlamentarios a excepción de sus ministros, que debían abstenerse.

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