El recuento de votos pone en duda los resultados en Florida, Georgia y Arizona

La posibilidad de sumar cuatro cargos de especial relevancia a la larga lista de pérdidas republicanas en las elecciones parciales de hace una semana ha sembrado el pánico en la Casa Blanca y ha llevado a Donald Trump a denunciar un fraude sustentándose sólo en sospechas infundadas y bulos difundidos en redes sociales. Los estados de Florida, Georgia y Arizona están contando de nuevo los votos de 14 millones de personas porque los resultados fueron demasiado ajustados como para proclamar ganadores seguros la noche electoral.

«En las elecciones de Florida debe nombrarse ganadores a Rick Scott y Ron DeSantis porque muchas papeletas nuevas han aparecido de la nada y otras han desaparecido o están falsificadas», dijo este lunes el presidente en Twitter, en referencia a los candidatos republicanos al Senado y al gobierno del Estado.

The Florida Election should be called in favor of Rick Scott and Ron DeSantis in that large numbers of new ballots showed up out of nowhere, and many ballots are missing or forged. An honest vote count is no longer possible-ballots massively infected. Must go with Election Night!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump)

November 12, 2018Ambos se autoproclamaron ganadores, como lo hicieron los también republicanos Brian Kemp como gobernador de Georgia y Martha McSally como senadora por Arizona. Sus márgenes fueron tan estrechos que las autoridades ordenaron un recuento. En Florida están en el aire los resultados al puesto de gobernador y senador. En ambos llevan ventaja los republicanos, en el primer caso por 33.600 votos (un 0,41%) y en el segundo por 12.500 (0,15%). Los colegios electorales tienen hasta el jueves para volver a contar los votos de ocho millones de personas. Los candidatos republicanos y el presidente han denunciado que se está cometiendo fraude, pero el Gobierno de Florida, que controlan los mismos republicanos, asegura que no hay pruebas de ello.

El candidato al Senado por Florida, Rick Scott, ha sido hasta ahora gobernador del Estado. El domingo dio varias entrevistas en televisión para denunciar que los demócratas «quieren ganar cometiendo fraude». Su campaña ha denunciado a los presidentes de los colegios electorales en los condados de Broward y Palm Beach, ambos demócratas, por maniobrar para perjudicarle. En ambos faltan por contar votos por correo y de bases militares en el extranjero.

Bajo la lupa
En redes sociales, partidarios de los republicanos han difundido imágenes de cajas en las que se lee «votos provisionales», acusando a los demócratas de pucherazo. Esas cajas, sin embargo, contienen material para votar, como bolígrafos y sobres. Otro bulo acusa al candidato demócrata al Senado Bill Nelson de haber enviado a un abogado a un juzgado a defender la validez de un voto de alguien que no es ciudadano norteamericano, algo que es falso. «Parece que mi oponente teme perder las elecciones si contamos todos los votos», dijo ayer Nelson.

En Georgia, el candidato republicano a gobernador, Brian Kemp, goza de una ventaja de 58.000 votos (1,5%). De momento, cuenta con el 50,27% de las papeletas, frente al 48,79% de la aspirante demócrata, Stacey Abrams. Si esta semana el porcentaje de Kemp baja del 50% -por voto nulo o a un tercer candidato- el Estado deberá volver a votar el 4 de diciembre. En este caso, la demócrata ha denunciado a la junta electoral del Estado por negarse a contar 1.000 votos por errores en datos censales de los votantes como su dirección o número de teléfono.

En los casos de Florida y Georgia, los republicanos temen que suceda como en Arizona. Allí, el recuento ha dado un vuelco decisivo. Aunque en la noche electoral la republicana Martha McSally se declaró ganadora, en este momento su oponente demócrata, Kyrsten Sinema, lleva una ventaja de 32.000 votos (1,5%). Sin embargo, en este caso el 75% del estado vota por correo y el proceso de cuento de votos es más susceptible de errores como los que se están descubriendo. En muchos casos, se descubre que las firmas en las papeletas no concuerdan con las del registro.

En Florida, el recuento ha reavivado las tensiones de las elecciones presidenciales de 2000, cuando George W. Bush se proclamó ganador por 537 votos, en medio de un recuento que fue paralizado por el Tribunal Supremo. Según Matt Gaetz, diputado en el Estado, «parece que los demócratas aún estén contando votos de Al Gore».

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