El segundo tramo de las presidenciales en Ucrania augura un combate muy áspero

Los dos candidatos que disputarán la segunda y definitiva vuelta electoral el próximo 21 de abril, el cómico de 41 años, Volodímir Zelenski, y el actual presidente del país, el magnate de 53 años, Petro Poroshenko, no piensan darse tregua ni un momento, pese a que llevan ya a sus espaldas una campaña que dura desde comienzos de año. El día después de la votación del domingo ha puesto de manifiesto que el segundo tramo de los comicios va a ser muy áspero.

«El 1 de abril es el día de la chufla. Nos reímos y ya está. A partir del 2 de abril miramos hacia delante. A partir de mañana no estamos para bromas», soltó ayer Poroshenko en evidente alusión a la condición de humorista de Zelenski.

Ya el domingo, cuando los sondeos a pie de urna confirmaron su derrota, al haber quedado muy por detrás de su adversario, el primer mandatario ucraniano dijo que, si hubiese que entablar conversaciones con Moscú «seguro que ellos no llevarán a un humorista -citó en concreto a dos muy famosos en Rusia, Galkin y Petrosián- sino al presidente Vladímir Putin».

Poroshenko ridiculizó además a Zelenski, al que llamó «marioneta de Ígor Kolomoiski», propietario del canal «1+1», en donde el actor ha hecho su carrera y que ahora le sirve de plataforma. El presidente ucraniano subrayó en todo momento que su posible victoria en la segunda vuelta no gustaría nada a Rusia. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, así los ratificó. Advirtió, en evidente referencia a Poroshenko que, a Putin «no le gustaría ver al partido de la guerra al frente de Ucrania, sino a un partido orientado a un arreglo real, por etapas, de la situación en el este de Ucrania en base a los acuerdos ya existentes», lo firmando en Minsk en febrero de 2015.

Según los resultados preliminares ofrecidos por la Comisión Electoral Central de Ucrania después de escrutar más del 90% de la papeletas, Zelenski obtiene el 30,26% de los votos mientras que Poroshenko se queda en el 16,01%, prácticamente la mitad. El cómico sacó ayer a colación la posibilidad de que la gente pueda salir a la calle en un nuevo Maidán (revueltas como las habidas en 2004 y 2014) si Poroshenko gana las elecciones.

Aclaró que «no voy a enfrentarme a la sociedad. No voy a montar tiendas de campaña y convocar Maidanes si los ucranianos están en mi contra». Otra cosa sería que sí contase con el apoyo de la población, como ha sucedido en la primera vuelta, y hubiese algún tipo de manipulación en el proceso electoral que diese al actual jefe del Estado una victoria ilegítima.

Los observadores de la OSCE admiten que en los comicios del domingo hubo «irregularidades» como «compra de votos, infracciones financieras y desequilibrio en la cobertura mediática de los distintos candidatos». Pero, según el diputado finlandés, Ikka Kanerva, «en estas elecciones ha habido competitividad y se han sentado las bases para que la segunda vuelta sea vibrante». La Policía recibió más de 2.100 demandas por irregularidades, aunque, al parecer, no fueron graves.

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