Francia teme una oleada de suicidios de policías y gendarmes

Francia teme una ola de suicidios
entre los miembros de sus fuerzas de seguridad nacional.

El caso de Maggy Biskupski, policía que puso fin a su vida, el lunes pasado, tras enviar varios mensajes inquietantes, ha desenterrado el «malestar» muy profundo de policías, gendarmes y soldados.

Biskupki era la presidenta de una asociación de policías creada con el fin de «lanzar alertas» sobre el «malestar» de los policías franceses, provocado por tensiones de todo tipo: trabajo creciente en malas condiciones, estancamiento económico y social, poco reconocimiento ante las realidades «traumáticas» para los profesionales.

Días antes de suicidarse, Biskupki anunció a su familia y amigos sufrir «presiones» sobre la gestión económica de la asociación Movilización de los policías en cólera (MPC), creada el 2016, tras el ataque con cócteles molotov de una comisaría en Viry-Chatillon, en el departamento de Essonne, en la periferia de París.

A partir del 2017, la MPC se integró en un colectivo más amplio, Unión Nacional de Policías Independientes (UNPI), que los sindicatos tradicionales recibieron con frialdad: se trata de la emergencia de un movimiento de protesta al margen de las asociaciones más tradicionales.

En el caso de Maggy Biskupski, los problemas, íntimos, profesionales y corporativos se confunden de manera inextricable. Desde hace un año son muy recurrentes las manifestaciones de protesta policial.

La suicida era la presidenta de una asociación muy combativa contra la degradación de las condiciones de trabajo, diarias. Varios policías, entre los que se encontraba la suicida, pudieron quedarse ilegalmente con fondos de la asociación.

Sin embargo, el caso de Biskupski se inscribe en una dramática serie. En los últimos seis meses, una docena de gendarmes, policías y soldados se han suicidado en Francia, en condiciones siempre dramáticas. Varios medios evocan comparativamente la trágica serie de suicidios en France Telecom (servicio público), entre 2008 y 2009.

La tasa de suicidio asciende en Francia (2015) al 23,1 por cada 100.000. Las francesas se suicidan menos: 6,8 por cada 100.000 mujeres.

8.885 franceses se suicidaron el 2012: 24 suicidios por día. Un agricultor francés se suicida cada dos o tres días.

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