Irak prohíbe el referéndum independentista de los kurdos

Irak, los países fronterizos, Estados Unidos y Reino Unido aumentan la presión sobre las autoridades de la región autónoma kurda iraquí (KRG) con el fin de que abandonen la idea de realizar el próximo lunes su referéndum independentista. El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, ordenó «la suspensión» del proceso porque teme «peligrosas consecuencias» si la iniciativa kurda sigue adelante, según informó la cadena kurda Rudaw. El mandatario advirtió de los riesgos que puede entrañar la votación para la «paz pública» en este momento en el que Irak trata de acabar con la presencia de Daesh en su territorio.

La necesidad de centrarse en la guerra contra Daesh es el mismo argumento que defienden estadounidenses y británicos, que tratan de convencer al presidente kurdo, Masud Barzani, de que no es el momento idóneo para realizar una consulta de este tipo en un país que lleva tres años de guerra abierta contra Daesh. El ministro de Defensa del Reino Unido, Michael Falon, viajó a Erbil para reiterar la oposición de Londres al proceso y declaró a su llegada a la capital kurda que «estamos comprometidos con la unidad de Irak y trabajamos con Naciones Unidas en posibles alternativas al referendo». Pero, hasta el momento, estas peticiones no han disuadido a unos kurdos cuyo único apoyo regional es el de Israel, país que ve con buenos ojos la partición de Irak. El posicionamiento oficial del Estado judío provocó la reacción del ex primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, quien en un encuentro con el embajador de EE.UU. en Bagdad, Douglas Silliman, confesó que «no vamos a permitir un segundo Israel» en Irak.

Además de la orden de Abadi, el Tribunal Supremo iraquí ordenó también «la suspensión del referéndum fijado para el 25 de septiembre hasta que se revisen las reclamaciones recibidas acerca de la inconstitucionalidad del plebiscito». Esta decisión se suma a la moción aprobada hace una semana por el Parlamento en la que se instó al Gobierno a tomar «las medidas necesarias» para evitar que los kurdos acudan a las urnas y preservar de esta forma la unidad nacional. El problema para Bagdad es que no tiene la capacidad de implementar las decisiones de la Justicia en un territorio que vive de espaldas al resto del país y cuenta con sus propias fuerzas de seguridad. Se estima que entre un 15 y un 20 por ciento de los 37 millones de iraquíes son kurdos y esta minoría no olvida los años de brutal represión a manos del Gobierno de Sadam Husein.

Temor de Turquía

Al malestar que la consulta provoca en Irak, hay que sumar la negativa a aceptar la posible independencia kurda de vecinos como Turquía, Irán y Siria, que cuentan también con regiones kurdas y temen un efecto contagio. Los kurdos son el cuarto grupo étnico más importante de Oriente Medio, pero no han contado nunca con un Estado propio y están repartidos entre estos cuatro países. A menos de una semana de la cita con las urnas, las Fuerzas Armadas turcas iniciaron unas maniobras en la frontera con Irak. Desde Irán, el secretario del Consejo de Seguridad Supremo, Alí Shamjani, advirtió de que la República Islámica «reconoce únicamente al gobierno unido, integrado y federal de Irak», por lo que la independencia implicaría «el fin de todos los acuerdos fronterizos y de seguridad entre Teherán y Erbil».

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