Italia y los países del Este bloquean la reforma del asilo

La reforma de la legislación europea sobre asilo y refugio no se hará a corto plazo. Los ministros de Interior de la UE constataron en su reunión de ayer en Luxemburgo que las discrepancias entre los países sobre aspectos centrales como el reparto de los flujos de refugiados en caso de emergencia alejan cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo en las próximas semanas. Para algunos participantes, como el representante belga, el secretario de Estado belga para el Asilo y la Inmigración, Theo Francken, la reforma del reglamento de Dublin «está muerta».

La Comisión mantiene todavía esperanzas de poder llegar a convencer a los países de que hagan un esfuerzo en este campo tan sensible, porque pone en riesgo el derecho a la libre circulación dentro del territorio de la UE y lleva a la política europea a una situación de tensiones extremas, como se vió durante la crisis de los refugiados sirios en 2015. A pesar de que no participaba el nuevo ministro del Interior italiano, el líder de la ultraderecha nacionalista Matteo Salvini, este ya había dejado dicho que no aceptaría la propuesta que hay sobre la mesa porque considera que perjudica a su país.

En realidad, lo países que estaban en desacuerdo eran precisamente los del este y el norte (Hungría, Polonia, Eslovaquia, la República Checa, Letonia y Lituania) y la Comisión insiste en que su propuesta tiene como objetivo aliviar el peso que tienen que soportar los del Mediterráneo, es decir, lo contrario de lo que afirma Salvini.

Entre unos y otros, lo único claro es que, como dijo Francken, «no hay suficiente base para seguir las discusiones sobre la reforma de Dublín. Muchos países han expresado reticencias importantes». Es más, «ahora mismo no puedo imaginar un contexto que permita un compromiso en el Consejo Europeo puesto que ni siquiera existe una mayoría cualificada». En diciembre, los jefes de Estado o de Gobierno habían acordado negociar una reforma del sistema de asilo en Europa para que la pudieran aprobar en la cumbre de junio. Lo que constataron ayer los ministros del Interior es que seguramente eso no será posible.

La presidencia búlgara había presentado un borrador que no contempla asignar cuotas obligatorias de inmigrantes a los países y permite que en su lugar se pueda, bajo ciertas condiciones, tomar otras medidas distintas para contribuir, por ejemplo asignando fondos de ayuda o aportando expertos.

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