Jaque de John Bolton a Trump: denunció las presiones a Ucrania antes de ser despedido

Aunque Donald Trump ha ordenado a sus subalternos que no colaboren con la investigación abierta por los demócratas para su «impeachment» o recusación, varios de ellos, sobre todo los que han sido despedidos o han dimitido, están testificando y han ofrecido abundante información que con toda probabilidad será empleada en contra del presidente estadounidense en un eventual juicio político. La investigación en el Capitolio, que está poniendo a prueba las lealtades al presidente, se centra ahora en el que hasta hace apenas un mes fue consejero de Seguridad Nacional, John Bolton.

Bolton fue despedido el 10 de septiembre de una forma ya habitual en la Casa Blanca: sin contemplaciones y a través de las redes sociales. El lunes un miembro de su equipo, Fiona Hill, que en agosto dimitió como especialista en Rusia del Consejo de Seguridad Nacional, testificó a puerta cerrada que Bolton se opuso frontalmente a la campaña de Trump para que el Gobierno de Ucrania abriera una investigación al demócrata Joe Biden. Según filtraron los demócratas a los medios norteamericanos tras esa vista oral, Bolton describió las labores del abogado de Trump en Ucrania como «una granada de mano contra el Gobierno».

Ese abogado, Rudy Giuliani, que fue alcalde de Nueva York entre 1994 y 2001, desobedeció ayer una citación de las comisiones del «impeachment» y se negó a entregar una serie de documentos que estas le habían solicitado. Un abogado de Giuliani respondió ayer por escrito a la citación alegando que las investigaciones contra el presidente son «inconstitucionales». El vicepresidente, Mike Pence, también anunció ayer a través de un abogado que no entregará documentos que le han solicitado los demócratas. Ese letrado, Matthew Morgan, denunció que el «impeachment» vulnera los derechos fundamentales del presidente.

Los demócratas estudian ahora llamar a testificar a Bolton, cuya salida de la Casa Blanca el mes pasado no fue precisamente amistosa. Desde entonces el veterano diplomático conservador sólo ha dado una conferencia, sobre Corea del Norte, en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington y en ella se abstuvo de hablar sobre sus 17 meses en la Administración Trump. «Sin comentarios», respondió cuando se le preguntó si estaba de acuerdo con los gestos de acercamiento de la Casa Blanca hacia el régimen comunista norcoreano.

Aunque son públicas las divergencias entre Bolton y Trump en asuntos como las negociaciones con la guerrilla Talibán, hasta ahora el exconsejero de Seguridad Nacional no ha revelado la razón real de su despido. Según testificó Fiona Hill en el Capitolio el lunes, Bolton dejó un rastro de comentarios y memorandos en los que denunciaba abiertamente las presiones de Trump a Ucrania, describiéndolas en una ocasión como «algo similar al tráfico de drogas». Probablemente, los demócratas pedirán esas comunicaciones a la Casa Blanca, que no las entregará.

No hay un precedente sobre qué sucede en un caso tan patente de desacato a una investigación en el Capitolio. En principio las comisiones de la Cámara de Representantes y el Senado pueden emitir citaciones y penalizar a quienes las incumplan. Quienes desobedecen se arriesgan en teoría a la detención provisional, pero el Capitolio carece de un cuerpo de policía que pueda efectuar arrestos. La alternativa es multar a quienes sean declarados en desacato hasta que acepten cumplir con las citaciones.

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