Kim Jong-un, en Pekín para informar al presidente Xi Jinping de su cumbre con Trump

Tras su histórica cumbre de la semana pasada en Singapur con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha llegado este martes a Pekín. Según informa la televisión estatal CCTV, su visita durará hasta el miércoles. Aunque ni China ni Corea del Norte han anunciado oficialmente este viaje, lo más probable es que Kim Jong-un se reúna con el presidente Xi Jinping para informarle sobre su reunión con Trump. En dicho encuentro, el joven dictador se comprometió a «la completa desnuclearización de la Península Coreana», acabando así con la tensión militar de los últimos años y abriendo una nueva era de entendimiento con Washington.

Aliado histórico del régimen comunista de Pyongyang, Pekín ha estado muy pendiente de este deshielo impulsado por el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in. En su primer viaje oficial desde que tomó el poder tras la muerte de su padre, el «Querido Líder» Kim Jong-il en 2011, el dictador norcoreano viajó a Pekín a finales de marzo. En aquella ocasión, lo hizo por sorpresa y a bordo de un tren blindado que levantó todas las sospechas entre los medios de comunicación internacionales. Pero el régimen chino no confirmó su visita ni difundió imágenes de sus reuniones hasta que Kim hubo cruzado la frontera de vuelta a Pyongyang.

A principios de mayo, Kim Jong-un volvió a viajar hasta la ciudad china de Dalian para encontrarse con Xi Jinping, quien está siguiendo muy de cerca las conversaciones de Corea del Norte con la Casa Blanca. Pekín se ha mostrado decisivo en este proceso por presionar a Pyongyang aplicando las sanciones internacionales para reducir el comercio a través de su frontera, lo que parece haber dañado el sensible crecimiento que venía experimentando la economía norcoreana. Pero, protegiendo sus propios intereses, tampoco ha dejado caer al régimen de Kim Jong-un, multiplicando sus contactos con él durante los últimos meses e incluso prestándole un Jumbo 747 de Air China para acudir a la cumbre de Singapur.

A tenor de la agencia surcoreana Yonhap, en esta ocasión Kim Jong-un ha viajado a Pekín en un Antonov 148 de la compañía estatal Air Koryo, su avión habitual en desplazamientos internos. Poco antes de su aterrizaje en el aeropuerto de Pekín a las 9:30 de la mañana (3:30 de la madrugada, hora peninsular española), otro aparato de transporte norcoreano había llegado con el equipamiento propio que suele usar la comitiva de Kim Jong-un. A continuación, y bajo fuertes medidas de seguridad, su convoy, formado por una veintena de vehículos de lujo y microbuses, se ha dirigido a la residencia estatal de invitados de Diaoyutai. Al igual que hicieran su abuelo, Kim Il-sung, y su padre, Kim Jong-il, durante la Guerra Fría, el joven dictador juega habilidosamente sus cartas con esta tercera visita a China en plena distensión con la Casa Blanca.

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