La abstención marca la jornada electoral en Venezuela

La abstención marcó las elecciones presidenciales celebradas ayer en Venezuela. Entre un 90% y un 70% de los venezolanos no acudieron a las urnas. El dato de participación barajado a mediodía de ayer, tanto por el ministro para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, como por la plataforma opositora, Frente Amplio Venezuela Libre, casi coincidía: en torno al 12%. El propio expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que fue abucheado a la salida de uno de los centros de votación y que viajó a Caracas como el único de los observadores internacionales conocido, admitió que la participación era muy baja.

A la cita electoral, convocada por la ilegítima Asamblea Constituyente y calificada de fraudulenta por la oposición y no reconocida por gran parte de la comunidad internacional, se presentaban el actual presidente Nicolás Maduro, en busca de la reelección; el pastor evangélico, Javier Bertucci, y el exchavista Henri Falcón.

Maduro también expresó sus dudas ante la alta abstención: «Así no», dijo a la prensa después de haber brindado en los barrios numerosas «sopas y platos de comida» para que le votaran.

Las calles de Venezuela amanecieron ayer vacías y solitarias. Los venezolanos cumplieron con su rutina dominical, como si se tratara de un día más, sin prestarle atención a estos comicios. Muy poca gente se dio por enterada y la mayoría prefirió quedarse en su casa y no salir a votar.

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En el Liceo Andrés Bello, en Caracas, el centro electoral más grande de Venezuela y de América Latina que tiene empadronados a unos 12.000 electores, la desolación reinaba a las 10,30 de la mañana ante la escasa afluencia de votantes. «Solo se registró un 10% de participación a esa hora», exclamaban los corresponsales extranjeros apostados a varios cientos de metros, ante la prohibición de acercarse más.

Derecho a votar
A la salida del colegio Schontal de Los Palos Grandes, el chavista Eduardo Barboza, contable de profesión, argumentó su opción: «Voté por mi derecho a votar. Me identifico como chavista por la causa socialista. Voté por la continuidad. Sé que Maduro impulsará el progreso para el país».

Otra chavista, Carmen Rosas, de 60 años, odontóloga, también votó por el presidente «porque no quiero entregar mi país al imperio. Voto por Maduro porque no quiero que dolaricen el bolívar y que nos reconozcan internacionalmente».

En el colegio Schontal, donde votan unas 8.000 personas, a las 10 horas de la mañana sólo lo había hecho menos del 8%. En la mesa 3 y 4, cuyas listas registraban a 750 personas, sólo 38 electores habían depositado su papeleta.

A la salida, un grupo de jóvenes de la empresa consultora «Mi pasión es la investigación» registraban la intención del voto de los electores. Según sus estimaciones, Maduro ganaba por dos puntos a Henri Falcón, a las 10 de la mañana. Enrique Carrillo, estudiante de ingeniería, que tomaba notas a pie de urna, era uno de los que ayer optaron por la abstención: «No voto porque no tengo por quién votar. No voy a votar por el candidato que ha destruido Venezuela, me niego a votar por el que me ha quitado mi medicina y mi comida. Tampoco acepto que me dan unas muletas para seguir caminando después de haberme atropellado».

El «punto rojo»
En el recorrido por los centros electorales llegamos a Petare, municipio Sucre, donde la situación parece muy distinta: hay mucha gente haciendo cola para votar. Sucede lo mismo en el colegio José Félix Rivas, en el Coromoto, la escuela Simón Bolívar, la biblioteca Rivas y la escuela Rafael Napoléon Baute. La incógnita por esta inesperada participación se resuelve cuando divisamos, a 20 metros de este último colegio, un toldo rojo, denominado el «punto rojo», donde los electores chavistas hacen cola tras haber votado.

En este punto rojo, los electores presentan su «Carnet de la patria» a los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que lo escanean con un lector para certificar que han optado por el presidente. «Los que han votado con el carnet y han pasado por el punto rojo recibirán un bono por un valor entre 3 y 5 millones de bolívares (5,55 dólares), según prometió Maduro como premio por haber votado por él», explica uno de los chavistas en la fila del centro Baute.

Ese ha sido uno de los alicientes ofrecidos por el mandatario bolivariano, que hace unos días auguraba iba a conseguir diez millones de votos (más de 19 millones de venezolanos estaban llamados ayer a las urnas). Las calles y los centros vacíos mostraron lo inverosimil de esa cifra.

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