La acumulación de hidrógeno, posible causa de la explosión en el submarino argentino ARA San Juan

¿Qué sucedió en el ARA San Juan? Las únicas certezas ante esta pregunta son que el miércoles de la semana pasada, en su última comunicación con su base mientras navegaba por aguas del Atlántico sur a 432 kilómetros del golfo de San Jorge, el submarino argentino informó de que había sufrido un problema eléctrico, y que ese mismo día, según se ha sabido después, se registró una explosión en la zona.

Una de las posibilidades es que «pudo acumularse hidrógeno desprendido de las baterías, de modo que una chispa desatase una explosión en el interior», explica a ABC el capitán de fragata Javier Montenegro, destinado en la sección de Submarinos del Estado Mayor de la Armada. Una explosión causaría una grieta o un un boquete en el casco, y con la entrada de agua el submarino habría descendido hasta posarse en el fondo del mar. En circunstancias normales, indica, las baterías se ventilan para que entre aire limpio y se extraiga el aire viciado, para evitar la concentración de hidrógeno.

Ahora bien, advierte de que hasta que no se dé con el submarino no se conocerá de forma fehaciente lo sucedido. «Informaron de un problema eléctrico, pero no sabemos exactamente la localización y su alcance», señala. En el caso del Kursk, el submarino ruso en el que perecieron 118 tripulantes en 2000, la explosión se produjo en la cámara de torpedos, recuerda.

El portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi, ha hablado también de «implosión», que, al contrario que la explosión, supone un estallido hacia dentro por la presión sobre el casco desde el exterior. Montenegro matiza que con los datos de los sensores que detectaron esa «alteración hidroacústica», es difícil saber su origen, ya que están a miles de kilómetros de donde se perdió el rastro a la nave. Según Montenegro, si el submarino, por el motivo que sea, sobrepasa francamente la profundidad para la que está diseñado y llega a su cota de colapso, el casco no resiste la presión y se produce la implosión.

Alerta internacional
Como norma general, los submarinos se comunican de forma periódica con su base para informar de que todo está en orden, y el viernes 17 a las 01.00 (hora zulú), el San Juan tenía que haber vuelto a conectar con la suya, pero no lo hizo.

Entonces la Armada Argentina emitió una alerta a través de la Oficina de Enlace Internacional de Salvamento y Rescate Submarino (Ismerlo, por sus siglas en inglés), a la que tienen acceso todos los países con submarinos y medios para la búsqueda y rescate, lo que agiliza la reacción para llegar al lugar del siniestro.

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