La Corte Suprema de EE.UU. elimina la deportación obligatoria en delitos leves

La Corte Suprema ha restringido la obligatoriedad de deportar a los inmigrantes que hubiesen sido condenados por algunos delitos menores, al invalidar una parte de la ley federal que la decretaba. Según estableció el alto tribunal, la norma es excesivamente vaga como para ser interpretada de esa manera, de acuerdo con la resolución adoptada, por 5 votos a 4. El fallo, que
supone un revés para la dura política antiinmigración impulsada por Donald Trump, se decantó en contra de sus intereses al coincidir en su con los jueces liberales Neil Gorsuch, el último magistrado que ingresó en el alto tribunal, a propuesta del presidente, considerado uno de los más conservadores.

La resolución se produce en torno al caso de James Dimaya, un filipino que llegó a Estados Unidos en 1992, cuando tenía trece años, y que fue condenado años después por dos delitos de robo en California. El Gobierno inició los trámites de deportación a pesar de que no había habido daños a terceros en sus delitos. Su interpretación se basaba en que según la ley de inmigración, podía deducirse que se trataba de un caso de violencia agravada. El Supremo desmonta esta tesis al concluir que un robo, aunque sea con entrada en domicilio ajeno, no implica un acto de violencia agravada si no hay daños a terceros.

La decisión de la Corte Suprema constituye una restricción expresa a la interpretación de la ley que realizan los agentes de inmigración. Y más en un momento en que la Administración Trump ha endurecido su política con el objetivo de expulsar del país a todos los inmigrantes que cometan algún delito.

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