Los populistas italianos quieren una alianza en el último momento

En el último minuto se ha reabierto la negociación para la formación de gobierno entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte, los dos partidos populistas que juntos cuentan con la mayoría parlamentaria. Por eso pidieron 24 horas más al presidente de la República, Sergio Mattarella, quien tenía previsto haber anunciado este miércoles el nombre del primer ministro que habría encabezado un «gobierno neutral» hasta el adelanto electoral. Mattarella ha congelado la puesta en marcha de ese «Ejecutivo de servicio» mientras el líder del M5E, Luigi Di Maio, y el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, negociaban un posible gobierno.

En este cambio de última hora está jugando un papel decisivo Forza Italia y su líder Silvio Berlusconi. Hasta ahora, el Movimiento 5 Estrellas había puesto a Salvini la condición de que rompiera la coalición de centro derecha, abandonando a Silvio Berlusconi. «No podemos dar una imagen de gobierno del cambio si en ese Ejecutivo está el partido de Silvio Berlusconi»(82 años), ha reiterado siempre Luigi Di Maio. El líder de la Liga Norte rechazó la ruptura de la coalición del centro derecha, porque su partido, con el 17,5 %, en el gobierno hubiera sido subalterno del Movimiento 5 Estrellas (32,5 %).

Algunos líderes de Forza Italia y consejeros próximos al exCavaliere han intentado convencerle de que podría convenirle dar su apoyo externo o una «abstención crítica» a un gobierno formado por los dos partidos populistas. «Mejor un ejecutivo M5E-Liga, que un gobierno neutral», ha dicho Paolo Romani, destacado líder de Forza Italia. Berlusconi obtendría así un doble beneficio: Por una parte, evitaría el voto anticipado, que podría hundir aún más a su partido, situándolo seguramente por debajo del 10 %; por otra, podría tener en el nuevo gobierno un par de ministros importantes de su área de influencia que velarían por sus intereses.

Para convencer a Berlusconi, el Movimiento 5 Estrellas, que consideraba al exprimer ministro como «el mal absoluto», está empleando hacia él un lenguaje más benévolo.

Los dos partidos populistas deben ponerse de acuerdo en la elección de un primer ministro y en su programa. Coinciden en algunos puntos (inmigración, seguridad, rechazo de las reformas laboral y de las pensiones, y animadversión hacia la Unión Europea), pero son grandes también sus diferencias, alguna muy llamativa: Salvini se siente aliado de Putin, mientras Di Maio es pro OTAN. Cualquier sorpresa es posible hoy en esta grave crisis política italiana.

Por este y otros motivos, una alianza de gobierno de los dos partidos populistas ha sido considerada habitualmente en las cancillerías europeas y en medios económicos como el resultado más negativo, por la posible inestabilidad política, de las pasadas elecciones del 4 de marzo. Si finalmente Liga y M5E no llegan a un acuerdo, en las próximas horas el presidente Mattarella procederá a designar el primer ministro del gobierno neutral.

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