Los ultras de AfD se perfilan como tercera fuerza política en Alemania

«Ya está dicho todo», ha sido la respuesta de Angela Merkel a la petición de un segundo debate televisado por parte de su principal oponente en las elecciones del próximo domingo, el socialdemócrata Martin Schulz. La canciller alemana se refería a que en el único debate celebrado ella quedó como clara ganadora y aludía indirectamente a que las encuestas le dan un 14% de ventaja sobre el Partido Socialdemócrata (SPD). Pero lo cierto es que todavía puede haber sorpresas.

Esa misma encuesta de Emnid, publicada este domingo, señala que el partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) se sitúa como la tercera fuera política de Alemania, con el 11% de los votos y por delante de Los Verdes (8%), Die Linke (10%) y el Partido Liberal (10%).

Vetados para el Gobierno
Desde su nacimiento en 2013, AfD ha logrado presencia, aunque muy minoritaria, en 13 de los 16 parlamentos regionales alemanes. Con su discurso nacionalista y sus coqueteos con el neonazismo, no logra su objetivo inicial de erosionar el voto conservador del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), pero sí se hace paradójicamente con un voto obrero indignado o descontento con la gran coalición que se está escurriendo de la cesta socialdemócrata.

También parece beneficiarse de un discurso en teoría ajeno a estas elecciones, pero omnipresente en la campaña electoral, el del presidente turco Recep Tayyip, que reiteradamente ha llamado a castigar a los partidos de la gran coalición.

Sin embargo, a pesar de su creciente peso político, tiene vetada la participación en una coalición de gobierno.

«Mi partido es muy tolerante en lo que respecta a Los Verdes, los socialdemócratas del SPD y los liberales del FDP –explicó este domingo Merkel en una rueda de prensa muy especial, en la que solo los niños podían hacer preguntas y en la que sacaron el asunto de los extremismos–, pero hemos dicho lo siguiente: como CDU, después de los comicios, en ningún caso trabajaremos con Die Linke (La Izquierda) y en ningún caso trabajaremos con AfD».

En Sajonia Anhalt ya se ha roto ese tabú y hay un acuerdo entre los dos partidos, pero en Berlín hay acuerdo entre el resto de las formaciones para que AfD permanezca aislado en el parlamento, con la esperanza de que su propio discurso lo vaya desautorizando ante el electorado alemán en el transcurso de la legislatura.

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