Mao Tse-Tung: el «emperador rojo» de China

Mao Tse-Tung, el «Gran Timonel» que fundó la China comunista en 1949 y dirigió el país hasta su muerte en 1976, es uno de los personajes más relevantes del siglo XX y hasta un icono cultural. Pero sigue siendo un desconocido por el celo con que el régimen de Pekín protege su figura. El motivo es sencillo: aunque el país se abrió al capitalismo hace ya cuatro décadas, la legitimidad de su autoritario sistema político sigue descansando en la herencia que dejó el «padre» de la «nueva China», cuya gestión fue valorada como «positiva en un 70 % y negativa en un 30 %». Con esta solución de compromiso, el Partido Comunista salvaba la cara al «Gran Timonel» y se aseguraba su supervivencia tras causar dos de las mayores catástrofes de China: el «Gran Salto Adelante» (1958-1961) y la «Revolución Cultural» (1966-76), que costaron millones de vidas. Biografías oficiales aparte, libros como «La vida privada de Mao», escrito por su médico personal Li Zhishui, o «Mao: la historia desconocida», de Jung Chang y Jon Halliday, lo retratan como un ególatra cruel y sádico.

1976: el «Gran timonel» falleció el 9 de septiembre de este año y ABC llevó al día siguiente a su portada algunas de las imágenes que marcaron la vida del dictador chinoNacido el 26 de diciembre de 1893 en el seno de una familia campesina de Shaoshan, en la provincia de Hunan, Mao participó siendo adolescente en el movimiento revolucionario que, liderado por el doctor Sun Yat-sen, derrocó la dinastía Qing e instauró la Primera República en China en 1911. Desde la Primera Guerra del Opio en 1840, el gigante asiático sufría la ocupación de las potencias coloniales, que expoliaban el dividido país y conquistaban ciudades como Hong Kong y Macao o barrios enteros como la Concesión Francesa de Shanghái.

Tras acabar sus estudios y convertirse en profesor de escuela, Mao abrazó el marxismo mientras trabajaba en la Biblioteca de la Universidad de Pekín, por lo que fue uno de los fundadores del Partido Comunista de China en 1921 en Shanghái. Pero su verdadero ascenso al poder no llegó hasta que, después de más de una década dirigiendo las «guerrillas» rurales de las provincias de Hunan y Jiangxi, encabezó la «Larga Marcha» (1934), que solo terminaron 10.000 de los 80.000 hombres que la habían empezado.

A pesar de la brutalidad de dicho sacrificio, la «Larga Marcha» cimentó el prestigio militar de Mao y difundió el comunismo por todo el país. Fundó la República Popular China el 1 de octubre de 1949 en la plaza de Tiananmen. Aunque Mao luchó contra el pasado feudal de China, acabó viviendo como un nuevo «emperador rojo», purgando a sus colaboradores y muriendo en el palacio de Zhongnanhai. Tras su muerte, China se abrió al capitalismo y ha vivido la mayor transformación de su historia.

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