May pide una nueva prórroga para el Brexit

Theresa May cambió de estrategia ayer. O al menos esa fue la impresión que dio la primera ministra tras su breve discurso tras encerrarse con sus ministros durante más de ocho horas para intentar desencallar el Brexit. La «premier», que hace dos semanas había echado la culpa de todo a los diputados y se había mostrado desafiante, mutó en una líder conciliadora y que tiende puentes con la oposición, con la promesa de poder negociar en un futuro cuál será la relación con la Unión Europea tras el Brexit con el fin de eludir una salida abrupta del club comunitario.

Para eso, May admitió que deberán solicitar otra prórroga a Bruselas para evitar el precipicio del próximo 12 de abril. La primera ministra, en apenas dos minutos de comparecencia en Downing Street, aseguraba que tendrán que pedir esa nueva extensión, que será «tan corta como sea posible», para asegurarse salir ordenadamente.

Momento decisivo
May, además, tendía la mano al líder de la oposición, al laborista Jeremy Corbyn, con el que pedía abrir conversaciones para solucionar este encallamiento. Si fracasa ese diálogo, confirmaba la «premier», sería entonces cuando el Parlamento ya decidiría cuáles deberían ser los siguientes pasos a dar. Eso sí, todo, decía la primera ministra, tendrá que ser antes del 22 de mayo para no tener que participar en esas elecciones europeas. «Vivimos un momento decisivo en la historia de nuestra isla, en el que debe prevalecer la unidad nacional y la defensa del interés nacional», señalaba una May que por primera vez parecía poner al país por delante de su propio partido, dividido y roto.

Según May, Corbyn y ella necesitan acordar un plan que pueda ser presentado a la Cámara de los Comunes para su aprobación, pero, si no pueden hacerlo, entonces será el Gobierno quien propondrá una serie de opciones para que los diputados voten. «El Gobierno está dispuesto a respetar la posición de la Cámara», confirmaba la «premier», dejando la puerta abierta para modificar por completo la declaración política acordada con Bruselas donde se marcan las bases de la futura relación comercial entre ambas partes. Eso sí, antes se debe aprobar ese Acuerdo de Retirada que el viernes pasado ya rechazaron sus señorías en el Parlamento.

La respuesta de Corbyn llegó poco después de la comparecencia de la primera ministra. El líder de la oposición se mostró «muy feliz» por el ofrecimiento de May para tratar de consensuar una postura común.

Evitar el abismo
Con esta nueva estrategia, May pretende cargar parte de la responsabilidad en los hombros laboristas y evitar a toda toda costa el abismo del 12 de abril, que está a la vuelta de la esquina. En cierto modo, sigue siendo una patada hacia delante de la primera ministra que sigue buscando ganar tiempo ante lo complicado de la situación. También trató de mantener unido a su gabinete, que según los medios británicos se partió en dos a la hora de decidir si se debía pedir esa nueva extensión o no y si debería ser corta o larga.

Porque May quiere que todo finalice antes del 22 de mayo y evitarse tener que concurrir a los comicios europeos,. Pero la UE ya dejó claro en la última cumbre europea, que eso sólo sería posible solo si aprueba el Acuerdo de Retirada que sus señorías tumbaron el pasado viernes de nuevo. Ahora, los 27 estados miembros podrían condicionar la duración de esa nueva extensión y pedir un plan alternativo al Gobierno británico para concederla.

Por tanto, parece desterrada ya la posibilidad de esa cuarta votación sobre el acuerdo de May ante la imposibilidad de convencer a los críticos con su plan y también, al menos por ahora, un adelanto electoral al que muchos habían apuntado como solución para desbloquear el proceso.

Mientras, un grupo de diputados británicos había anunciado, antes de las palabras de May, que intentará hoy aprobar una ley con la que forzar a la primera ministra a solicitar esa prórroga. Un movimiento que perdió fuerza tras el anuncio de esta a media tarde.

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