Merkel rechaza el pretendido eje de Alemania, Austria e Italia contra la migración ilegal en la UE

La gran coalición alemana plasmó hoy su división interna con el pulso que mantienen la canciller, Angela Merkel, y su ministro del Interior, Horst Seehofer, defensor de la línea restrictiva en materia migratoria de Austria que rechaza explícitamente su jefa de Gobierno.

Seehofer, quien durante toda la anterior legislatura cuestionó la línea de Merkel como líder regional en la próspera Baviera, dejó claro que el disenso continua al presentarse ahora como aliado del primer ministro austríaco, Sebastian Kurz, y ausentarse de la llamada «cumbre de la integración” de la canciller».

El propósito de Kurz es formar lo que denominó un «eje de (países) dispuestos» a combatir con determinación la inmigración ilegal, entre los que sitúa, además de Austria, a Alemania e Italia.

Merkel, quien el día anterior ya había evidenciado sus diferencias respecto a Viena en una comparecencia conjunta con su homólogo austríaco, se desmarcó hoy de la propuesta formulada por Kurz, al insistir en que debe buscarse una «solución común europea
».

«Hay muchos países, como Italia, Grecia y España, especialmente afectados por la llegada de inmigrantes», apuntó la canciller, para añadir que, ante esa situación, más que pensar en «diversas formas de cooperación», hay que trabajar para dar una «respuesta europea común» a los desafíos de la política migratoria.

Merkel hizo esta declaración al término de la «cumbre de la integración», un foro consultivo entre el Gobierno alemán y representantes de cincuenta colectivos de inmigrantes, que celebraba su décima sesión, por primera vez sin el ministro del Interior.

Seehofer ya había anunciado de antemano su ausencia, que argumentó en la «incomodidad» que le supone compartir sesiones con representante de uno esos colectivos, Ferda Ataman, quien en un artículo reciente había atribuido al ministro posiciones cercanas a la ultraderecha.

En medio de estos disensos, Merkel y Seehofer completaron la jornada con una reunión convocada última hora en Cancillería, supuestamente para abordar la situación, con asistencia de varios pesos pesados del bloque conservador, según informaciones de la televisión pública ZDF.

La CSU bávara ha agudizado ahora su apuesta por una política migratoria restrictiva de acuerdo al modelo austríaco, a seis meses de las elecciones regionales en ese próspero «Land», donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría quedar como segunda o tercera fuerza.

El pulso entre la línea de Merkel y Seehofer ha cobrado nueva virulencia apenas cuatro meses después de fraguarse la gran coalición de la canciller, tras una trabajosa negociación hasta limar las diferencias dentro del bloque conservador y también con el Partido Socialdemócrata (SPD).

Las primeras tensiones graves en la alianza de Gobierno no han procedido del SPD -que dio el sí a la gran coalición tras un largo proceso de debate y varias votaciones internas, sino del socio bávaro, que sigue responsabilizando a Merkel de la llegada al país desde 2015 de 1,3 millones de refugiados.

La situación parece haberse inclinado ahora a favor de Seehofer, quien el martes obtuvo un amplio respaldo de todo el grupo conservador del Bundestag al plan maestro para la gestión de la crisis migratoria.

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