Mohamed bin Salman, ¿revolucionario o autócrata?

En apenas dos años el heredero a la corona, Mohamed Bin Salman, ha pasado del anonimato a convertirse en la persona más poderosa de Arabia Saudí, por delante de su padre, el actual rey Salman Bin Abdulaziz. Este joven de 32 años, casado con su prima Sara bint Mashur al Saud, con la que tiene dos hijos y dos hijas, y licenciado en Derecho por la Universidad Rey Saud, concentra en sus manos el ministerio de Defensa, desde el que dirige la guerra en Yemen, y la dirección del Consejo Económico y de Asuntos de Desarrollo, órgano que se encarga de Aramco, la mayor petrolera del mundo.

Desde su oficina gestiona también el bloqueo a Qatar y el proyecto Visión 2030, que busca reducir la dependencia del petróleo, pero su gran obsesión es frenar la expansión de Irán en la región y para ello ha encontrado en Estados Unidos e Israel a sus mejores aliados.

Bin Salman tiene como ministro de Defensa y de Economía dos grandes decisiones en su haber. La primera, la entrada de Arabia Saudí en la guerra civil del Yemen para impedir la victoria de los rebeldes hutíes, una corriente chií que no ha tenido más remedio desde entonces que echarse en brazos de Teherán. El caos y la destrucción están laminando el talón de la península arábiga, y de paso el prestigio internacional del Heredero saudí.

En su condición de ministro de Finanzas antes de cumplir los 30 años, Mohamed bin Salman fue también autor del llamado proyecto Visión 2030, un ambicioso programa dirigido a diversificar la economía de Arabia Saudí, centrada por completo en el petróleo. Bin Salman –que confía en disfrutar muchos años de reinado– ha sido advertido del riesgo de bancarrota económica y social (elevadísimo desempleo de jóvenes, sobresaturación de la mano de obra extranjera, auge de las energías alternativas) si el régimen no se abre a las reformas. Y una de ellas es el acceso de la mujer al mundo laboral, atado con cien cerrojos por el clero suní wahabí por su lectura radical del Corán. Según un estudio del instituto Capital Economics, la decisión de facilitar la llegada de la mujer al mercado laboral saudí «estimulará el crecimiento potencial del Producto Interior Bruto». Y la movilidad es un elemento clave de toda actividad económica.

Algunos analistas señalan también la coincidencia en el tiempo de la medida de gracia real hacia la mujer -autorizadas a conducir desde el año que viene- con la campaña de represión política dictada en las últimas semanas por el Príncipe Heredero contra algunos sectores críticos del régimen. Antes de las detenciones de príncipes y empresarios presuntamente corruptos, decenas de personalidades públicas –clérigos, intelectuales y activistas de derechos humanos– fueron arrestadas en Arabia Saudí acusadas de «poner en peligro la unidad nacional y las leyes básicas del gobierno».

El Consejo de Ulemas del reino ha acatado, por su parte, la orden del «hombre fuerte» sobre el carné de conducir y la presencia en estadios deportivos -«siempre y cuando haya garantías legales que protejan el respeto a la mujer»- pero va a necesitar tiempo para digerirlo. El decreto del Rey ha abierto una grieta en el pacto histórico entre los Saud y la secta suní wahabí, por el que el clero religioso se compromete a otorgar legitimidad a la monarquía a cambio de la imposición estricta de su interpretación del Corán en la tierra del profeta.

Powered by WPeMatico

A %d blogueros les gusta esto: