Mohamed VI fulmina a cuatro ministros por los retrasos del plan de desarrollo de Alhucemas

El Rey de Marruecos, Mohamed VI, ha ordenado el cese de cuatro ministros por el retraso en el plan de desarrollo de la región de Alhucemas, después de que un informe del Tribunal de Cuentas haya expuesto «una serie de desequilibrios» en un proyecto que el monarca ha defendido públicamente como herramienta contra el descontento social.

Mohamed VI ha recibido este martes al presidente del Tribunal de Cuentas, Driss Jettou, y, tras consultar con el jefe de Gobierno, ha cesado al actual ministro de Educación, Mohamed Hassa, exministro del Interior; al de Hábitat y Gestión del Territorio, Mohamed Nabil Benabdelá; al de Sanidad, Houcine el Ouardi; y al secretario de Estado de Formación Profesional, Larbi Bencheikh.

El despido también se ha hecho extensible al director de la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE) Ali Fassi Fihri, según el comunicado difundido por la Casa Real marroquí y recogido por los medios locales.

El «descontento» del monarca abarca a miembros de antiguos gobiernos a los que incluso Mohamed VI les ha prohibido ostentar otra «responsabilidad oficial» en el futuro. Se trata de Rachid Belmokhtar, exministro de Educación; Lahcen Sekkouri, antiguo responsable de Deportes; Hakima el Haité, ex secretario de Estado de Energía; y Lahcen Haddad, antiguo ministro de Turismo.

La fulminante decisión toma como base un informe del Tribunal de Cuentas sobre el proyecto de desarrollo social y de infraestructuras destinado a la zona de Alhucemas, epicentro de algunas de las movilizaciones recientes más multitudinarias que han tenido lugar en Marruecos. La iniciativa, bautizada como «Alhucemas, Faro del Mediterráneo», contempla medidas por un valor total de 600 millones de euros.

No ha habido «fraude»
El informe revela «una serie de desequilibrios» que se remontan principalmente a la anterior legislatura y que señalan a varios organismos por no respetar los compromisos adquiridos. Según el Tribunal de Cuentas, las explicaciones facilitadas por los departamentos «no justifican el retraso» en la aplicación de los planes, si bien el órgano que encabeza Jettou ha querido dejar claro que no se ha detectado «ningún caso de fraude o desvío de fondos».

El Rey pronunció a finales de junio su primer discurso desde el comienzo de las protestas en el Rif, perdonó a decenas de miembros del movimiento impulsor de estas movilizaciones, «Hirak», y culpó a los funcionarios locales de alimentar el enfado por no poner en práctica los proyectos de desarrollo.

Las protestas, iniciadas en mayo, se avivaron por la sensación de gran parte de la población de subdesarrollo y problemas económicos en la región del Rif, una zona considerada centro de disturbios y disidencia entre la comunidad indígena bereber.

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