Mozambique vota unas cruciales elecciones en un clima tenso y de alto riesgo

Cerca de 13 millones de mozambiqueños acuden el martes a las urnas para elegir a su próximo presidente, a los gobernantes provinciales y renovar su Parlamento en medio una profunda crisis económica y un conflicto crónico. Casi con total seguridad el partido gobernante, el Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo), y el presidente Filipe Nyus ganarán los sextos comicios democráticos aunque con muchos menos apoyos. Los resultados podrían tardar hasta 15 días en conocerse.

Frelimo, que se enfrenta a su prueba más dura en las últimas dos décadas, nunca ha perdido una elección general desde 1975 cuando derrocó el dominio colonial portugués, y sus líderes nunca se han mantenido en el poder más allá de los dos mandatos. El presidente Filipe Nyusi, que obtuvo el 57% de apoyo en la última votación en 2014, busca un segundo mandato de cinco años. El primero estuvo marcado por un histórico acuerdo de paz firmado hace apenas dos meses con su eterno rival y antiguo grupo rebelde Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo), y por un escándalo de corrupción que provocó una de las peores crisis financieras del país. Los dos principals partidos, que libraron una brutal guerra civil (1975 y 1992) que dejó casi un millón de personas muertas, firmaron el tercer acuerdo de paz que ellos tildaron de «definitivo» con la esperanza de pasar la página a décadas de conflicto. La credibilidad de la votación pondrá a prueba dicho acuerdo de paz.

El principal rival de Nyusi es Ossufo Momade, quien asumió el cargo de líder de la oposición el año pasado tras la muerte del veterano líder Afonso Dhlakama. Momade goza de popularidad gracias a su lenguaje directo y su carácter populista. Sin embargo, las profundas divisiones dentro de Renamo pueden castigar al partido. Un grupo de rebeldes, que rechazan el liderazgo de Momade, amenazan con violencia en la región central de Mozambique.

En los últimos días, el gobierno ha intensificado su ofensiva contra los insurgentes, que comenzaron a atacar a las comunidades costeras de Cabo Delgado en octubre de 2017. Se les acusa de matar a más de 400 civiles y militares.

Violenta campaña electoral
Estas elecciones están en camino de ser una de las más violentas de la historia del país. La campaña electoral estuvo marcada por la violencia, los ataques de los insurgentes, la represión que incluía la amenzada a sus candidatos y la destrucción de material electoral. Sin duda, uno de los episodios más violentos fue el brutal asesinato de un destacado observador electoral a manos, supuestamente, de cuatro policías. Los grupos de la sociedad civil han denunciado numerosas irregularidades, incluidos miles de «votantes fantasmas» en el censo electoral. Además, el líder de la oposición denunció que el gobierno le impidió hacer campaña en puntos estratégicos.

Estabilidad y prosperidad, en juego
El vencedor de las elecciones tiene importantes asignaturas pendientes e importantes tareas entre manos que marcarán el devenir inmediato del país. Entre ellos, deberá hacer frente a la insurgencia y a una creciente amenaza de presuntos extremistas islámicos en el norte. Los ataques sangrientos en Cabo Delgado hacen peligrar suculentos contratos de explotación de gas natural. La nación del sur de África de casi 30 millones de personas tiene varios proyectos pendientes con las compañías Total y Exxon Mobil Corporation por valor de 50 mil millones de dólares.

Mozambique, que ha estado golpeada por un par de ciclones a principios de año, se juega además la tan necesaria estabilidad del país y su crecimiento económico.

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