Muere Ricardo Bofill, histórico pionero en la lucha por los derechos humanos en Cuba

La lucha por los derechos humanos se ha quedado algo huérfana en Cuba. Ricardo Bofill Pagés, pionero en la oposición a los abusos de la dictadura castrista, ha muerto en Miami (Florida) a los 76 años de edad.

Bofill fundó el 28 de enero de 1976 el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), una organización desde la que se dedicó a recopilar denuncias de violaciones de estos derechos y difundirlas entre los medios internacionales, al tiempo que concienciar al propia población de la isla. En su puesta en marcha participaron Adolfo Rivero Caro, Elizardo Sanchez Santacruz, Edmigio López Castillo y Enríque Hernández Méndez, con la colaboración de Marta Frayde, y se inspiraba en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento por el que todavía hoy se detiene a los opositores cubanos, como las integrantes de las Damas de Blanco, cuando tratan de divulgarlo entre la población.

Su enfrentamiento con el régimen había comenzado antes. Habiendo cursado estudios en Filosofía, Ricardo Bofill era profesor de Marxismo y llegó a ser vicerrector de la Universidad de La Habana. En 1967 fue acusado de desviarse de la ideología oficial y fue condenado a doce años de cárcel por el delito de difundir «propaganda enemiga» dentro del proceso contra la llamada «microfacción», un grupo de miembros del Partido Socialista Popular críticos con Fidel.

Tras salir de prisión en libertad condicional en 1972, volvió a ser encarcelado en 1980 tras difundir un texto titulado «Cuba: los derechos humanos en crisis permanente», considerado «contrarrevolucionario» por el régimen. Fue liberado dos años y medio después, pero despojado de sus derechos civiles y sin poder obtener un trabajo. En todo caso, temía volver a ser llevado alas mazmorras castristas y en 1983 se refugió en la Embajada francesa en La Habana. En aquel momento las relaciones del régimen con el gobierno de Mitterrand eran cercanas y dio a este garantías de que se podría exiliar a Francia. Pero en 1983 fue encarcelado una vez más por «propaganda enemiga», «asociación ilícita» y «proselitismo contra revolucionario». En 1985 salió en libertad por sus problemas de salud.

Tras refugiarse de nuevo en la Embajada de Francia, en 1988 salió finalmente de Cuba. Se marchó a la entonces República Federal Alemana (RFA), pasó por España y acabó estableciéndose en Estados Unidos.

«Un héroe cubano»
La noticia de su muerte fue comunicada por un amigo y compañero de lucha, Óscar Peña, y confirmada a Radio Martí por la esposa de Bofill, Yolanda Miyares. «Fue un gran hombre y luchó por defender los derechos humanos en Cuba y en el mundo. Luchaba por todo el que estaba oprimido en Cuba», aseguró la viuda.

«The Washington Post» lo calificó como «un héroe cubano», comparándolo con figuras como Andréi Sájarov o Aleksandr Solzhenitsyn, que se enfrentaron a la Unión Soviética. Para el escritor y periodista Carlos Alberto Montaner, se trata de «uno de los cubanos más importantes del larguísimo conflicto político» en Cuba.

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