Nicaragua retoma el diálogo tras un sangriento paro nacional

Un mes después de que fuera suspendido el Diálogo Nacional en Nicaragua, el Gobierno del presidente Daniel Ortega y representantes de la oposición, la Alianza Cívica, volvieron a sentarse ayer para buscar una solución pacífica al conflicto. Durante la nueva sesión de diálogo, la Conferencia Episcopal desveló por la tarde (madrugada en España) la respuesta de Ortega a la propuesta que le presentaron los obispos hace una semana para poner fin a una crisis que, en solo dos meses, se ha cobrado más de 165 vidas, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

Cada una de las partes acusó a la otra de ser responsable de la situación que vive Nicaragua en sus discursos inaugurales. «Un salvajismo inaudito sin precedentes en Nicaragua, una ola de crímenes que consterna, que atemoriza, que obliga en el exilio a decir basta ya de violencia», dijo Denis Moncada, canciller de Nicaragua. «Estamos viviendo una ola de violencia que fue desatada por el Gobierno», respondió Tünnermann, representante de la Alianza Cívica. Los ataques de uno y otro bando evidencian lo lejos que están de llegar a un acuerdo al diferir significativamente en el diagnóstico, lo que dificulta cualquier tipo de solución negociada a la crisis.

Turbas ciudadanas
Precisamente, las conversaciones se retoman justo después del exitoso paro nacional que vivió ayer Nicaragua, una huelga general que fue masivamente apoyada por trabajadores y empresarios para presionar a Ortega en su retorno a la mesa de Diálogo Nacional. Sin embargo, las marchas volvieron a ser víctimas la represión ejercida por las turbas ciudadanas sandinistas fieles a Ortega, de acuerdo con medios locales. Según los últimos reportes, un total de cinco personas murieron como resultado de los enfrentamientos registrados en la jornada de ayer, cifras que manchan un paro histórico que fue promovido por organizaciones empresariales como la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua o la Cosep (la patronal).

Grupos de encapuchados, armados y subidos en la parte trasera de camionetas patrullaban varios barrios en Managua pocas horas antes de del reinicio del Diálogo Nacional, informó La Prensa, periódico que publicó un vídeo en el que se veía a estos grupos portando AK-47 por las calles de la capital. «Hace un mes estaba manchada de sangre», dijo Lester Alemán, representante de los estudiantes en referencia a la mesa diálogo. «Hoy está el doble manchada de sangre».

Ante la inestable situación que atraviesa Nicaragua, la Alianza Cívica, cuyos grupos más fuertes son estudiantes y empresarios, se aferró a su exigencia a Ortega de que cese la represión como primer paso para poder llegar a un acuerdo. Mientras tanto, Amnistía Internacional se sumó a las voces críticas con el manejo de la crisis que ha realizado el sandinista. «Estamos hablando de delitos bajo el derecho internacional tan graves como las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, torturas y malos tratos», dijo en un comunicado la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas.

Asimismo, el senador republicano por Florida, Marco Rubio, pidió la celebración de un referéndum internacional este año con supervisión internacional para evaluar la gestión de Ortega, de acuerdo con un mensaje que publicó en su cuenta de Twitter. A su vez, Rubio reclamó la celebración de elecciones en 2019 también con la supervisión de observadores internacionales.

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