Putin no cortará el petróleo ruso a Kim Jong-un, como le pide Corea del Sur

En plena escalada de la tensión por la última prueba nuclear de Kim Jong-un, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, recibió este miércoles en un foro económico que se celebra en Vladivostok a su homólogo surcoreano, Moon Jae-in. Sonrientes ante las cámaras, ambos coincidieron en condenar esta nueva provocación del régimen estalinista de Pyongyang y acordaron aunar esfuerzos para frenar su carrera atómica. Pero Putin se negó a lo más importante que le pedía Moon: cerrarle a Corea del Norte el grifo del petróleo ruso.

«Nosotros también nos oponemos y denunciamos el desarrollo nuclear de Corea del Norte. Pero me preocupa que cortarle el suministro de petróleo pueda dañar a la gente en los hospitales y a los ciudadanos de a pie», se excusó Putin, según informa la agencia de noticias Yonhap. Esgrimiendo que las exportaciones de crudo ruso a Corea del Norte son «solo» de 40.000 toneladas al año, Putin puso sutilmente la pelota sobre el tejado de China, que es el principal socio comercio de Pyongyang. Aunque Pekín no difunde estas cifras, la ONU calcula que cada año envía Corea del Norte medio millón de toneladas de crudo y 270.000 toneladas de productos refinados, lo que permite la supervivencia del régimen de Kim Jong-un, que sufre graves carencias de energía.

Para Moon era «imperativo cortar el suministro de petróleo al menos esta vez», tal y como reconoció su secretario jefe de Prensa. Pero Putin no cedió a su demanda. Y, cuando el presidente surcoreano la recordó la necesidad de «endurecer la severidad de las resoluciones de la ONU para devolver a Corea del Norte a la vía del diálogo», Putin volvió a insistir en que «la situación no se puede resolver solo con presión y sanciones». A su juicio, «no debemos actuar emocionalmente y acorralar a Corea del Norte en un callejón sin salida», por lo que abogó otra vez por intentar reabrir las negociaciones con Kim Jong-un.

Aunque eso era, precisamente, lo que propugnaba el presidente surcoreano tras su elección en mayo, los constantes lanzamientos de misiles de Pyongyang y ahora este ensayo nuclear le han hecho cambiar de opinión. «No evitaré ningún tipo de diálogo si puede ayudar a resolver la cuestión nuclear de Corea del Norte. Pero creo que las condiciones actuales nos requieren condenar firmemente las provocaciones y la presión del Norte, por lo que ahora mismo no es el momento para hablar», aseguró Moon Jae-in el martes en una entrevista con la agencia rusa Tass.

Powered by WPeMatico

A %d blogueros les gusta esto: