Putin rechaza la propuesta de Seúl de cortar el suministro de petróleo a Corea del Norte

Rusia no muestra ninguna disposición a cooperar con los países que abogan por endurecer las sanciones contra Corea del Norte como castigo a su actitud amenazante. El presidente ruso, Vladímir Putin, se lo reiteró ayer a su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, advirtiendo que no hay que «arrinconar» al régimen estalinista de Kim Jong-un, ya que, a su juicio, cualquier medida en tal dirección puede provocar «una peligrosa escalada de tensión» en la zona.

Moon le propuso a Putin cortar el suministro de petróleo a Corea el Norte, pero el jefe del Kremlin, según el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, declinó la idea. Los dos presidentes se reunieron ayer en Vladivostok, ciudad portuaria rusa situada a menos de un centenar de kilómetros de la frontera norcoreana. Hoy Putin recibirá allí también al primer ministro japonés, Shinzo Abe, que previsiblemente volverá a intentar disuadir a las autoridades rusas de la necesidad de aplicar sanciones contra Pyongyang.

«Si Corea del Norte no cesa sus provocaciones podemos encontrarnos con una situación impredecible», le dijo Moon a Putin. Éste, sin embargo, considera que «no hay que dejarse llevar por las emociones y arrinconar a Corea del Norte». Según su opinión, «ahora más que nunca hace falta mantener la sangre fría y evitar pasos que conduzcan a una escalada de tensión». El presidente ruso recalcó que «es imposible resolver el problema surgido en la península coreana sólo con presiones y sanciones».

Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso ha dejado claro en un comunicado que Moscú «no participará en ningún tipo de sanciones -contra Pyongyang- si el objetivo consiste en asfixiar el país».

Putin ya dijo el martes que «es pronto» para plantear una resolución contra Corea del Norte en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde Rusia tiene derecho de veto en su calidad de miembro permanente. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró ayer en Vladivostok que «tengo entendido que los estadounidenses ya han preparado una resolución, pero sin ver el texto no viene a cuento hablar de si la vamos a vetar o apoyar».

Durante su reunión de ayer con Moon en Vladivostok, Putin se refirió a la propuesta ruso-china para calmar la tensión en la península coreana dada a conocer el pasado 4 de julio. Esta iniciativa contempla el cese de las pruebas de cohetes y ensayos nucleares de Corea del Norte a cambio de que Estados Unidos y Corea del Sur renuncien a las maniobras militares conjuntas y al despliegue de un escudo antimisiles.

«Hemos expuesto ideas concretas en la hoja de ruta ruso-china y llamamos a todos los países involucrados a estudiar minuciosamente esta propuesta», manifestó ayer el primer mandatario ruso. Lavrov, por su lado, dijo que, hasta ahora, «siempre se ha tratado de dar solución al problema de la península coreana mediante las presiones y hablando de la necesidad de dialogar, pero nada se ha hecho para entablar ese diálogo».

Rusia y China, como antiguos países aliados del régimen comunista norcoreano, se siente en la actual crisis más próximos a Pyongyang que a Seúl, Tokio o Washington. Además, dada la proximidad geográfica, una guerra, sobre todo si lleva parejo el uso de armas atómicas, les afectaría directamente. Otro factor que subrayan algunos analistas rusos es el hecho de que, a causa del actual enfrentamiento entre Rusia y Estados Unidos, el Kremlin hará todo lo posible para torpedear cualquier iniciativa que apadrine Washington a nivel internacional como forma de mostrar que Moscú cuenta en la escena mundial y no se le puede sancionar constantemente y después pedirle que colabore.

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