Rusia rechaza reconocer su implicación en el derribo del avión malasio MH17

Desde el minuto uno, tras el derribo del Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines el 17 de julio de 2014, que supuso la muerte de las 298 personas que viajaban a bordo, las autoridades ucranianas apuntaron a Rusia como posible responsable de la catástrofe. Kiev disponía de información, ya aquel mismo día, de la presencia de una lanzadera de misiles Buk en la región rebelde de Donetsk.

Pero Moscú lo negó desde el primer momento y, pese a las clarificadoras conclusiones hechas públicas el jueves por especialistas del Joint International Team (JIT), el equipo que investiga lo sucedido, Rusia sigue en sus trece y rechaza admitir lo que parece a todas luces evidente. Según el grupo de investigadores, la lanzadera que echó abajo el avión malasio pertenecía a la Brigada Antiaérea número 53 desplegada en Kursk, región del oeste de Rusia fronteriza con Ucrania.

El presidente Vladímir Putin respondió hoy a la interrogante sobre si el misil que acabó con el vuelo MH17 era ruso asegurando taxativamente que «no, por supuesto que no». La pregunta se la formuló el moderador del debate durante la sesión plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, en donde también estaban presentes su homólogo francés, Emmanuel Macron, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el vicepresidente de China, Wang Qishan, y la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.

«No hay nada -en el informe del JIT- que nos infunda confianza en sus conclusiones. Ni lo habrá sin nuestra plena participación en la investigación», advirtió Putin. El jueves, durante la conferencia de prensa ofrecida tras sus conversaciones bilaterales con Macron, el máximo dirigente ruso deploró que su país no haya podido tener acceso a la investigación como sí lo tiene Ucrania. A este respecto, subrayó el hecho de que «Ucrania violó las reglas internacionales de aviación civil al no cerrar el espacio aéreo en un territorio en donde estaban teniendo lugar acciones militares».

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que hoy habló por teléfono con su homólogo holandés, Stef Blok, dijo no haber recibido de éste «ni una sola prueba» de la implicación rusa en la tragedia del Boeing 777 de la compañía Malaysia Airlines. «No me presentó ningún hecho» que permita culpabilizar a Rusia, declaró Lavrov a medios rusos. «Si nuestros socios, aunque hablemos de una terrible tragedia en la que murieron cientos de personas, deciden especular con fines políticos, allá ellos con su conciencia», dijo el jefe de la Diplomacia rusa. El jueves el Ministerio de Defensa ruso reiteró una vez más que el avión lo derribó Ucrania.

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