Trump se va de Asia prometiendo reducir el déficit comercial de EE.UU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, terminó ayer su larga gira por Asia, que le ha llevado por cinco países en doce días, como la empezó: anunciando a bombo y platillo “un tremendo éxito” y una lluvia de millones. Antes de regresar a Washington, donde efectuará una “gran declaración” sobre este viaje, aseguró a los periodistas que se lleva acuerdos comerciales por valor de 300.000 millones de dólares (255.000 millones de euros), según informan las agencias internacionales.

Aunque no dio detalles, 250.000 millones de dólares (212.000 millones de euros) serían los convenios firmados en China. Sin embargo, muchos de ellos no eran más que memorandos que tardarán años en materializarse o no, ya que algunos eran no vinculantes. El resto correspondería a las ventas de armas que prometió a Japón y Corea del Sur para defenderse de la amenaza nuclear del régimen de Kim Jong-un, que tampoco concretó. Con estos acuerdos, prometió en Twitter que “el déficit comercial de EE.UU. debe bajar rápidamente”.

Tras pasar por Tokio, Seúl, Pekín, Da Nang y Hanoi, Trump concluyó su periplo oriental en Manila, donde se entrevistó con el presidente filipino, Rodrigo Duterte, y asistió a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Para rebajar la tensión en el Mar del Sur de China, que el régimen de Pekín se disputa con varios de sus miembros, la Asean establecerá un “código de conducta” que evite problemas en el futuro. Con “el interés colectivo de evitar malentendidos que lleven a una escalada de la tensión”, la Asean se compromete a “cooperar para mantener la paz, la estabilidad y la libertad de navegación y de vuelo sobre el Mar del Sur de China de acuerdo con las leyes internacionales”. Reclamados casi en su totalidad por Pekín, los tres millones de kilómetros cuadrados del Mar del Sur de China se los disputan también Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán. Como todos aspiran a la soberanía de parte de estas aguas ricas en bancos de pesca y yacimientos de petróleo y gas, por las que pasan cada año cinco billones de dólares en mercancías, la tensión es constante en la zona.

Aunque la Asean ha mostrado su “preocupación” por las provocaciones de Corea del Norte, ha pasado de puntillas por el éxodo de 600.000 musulmanes de la etnia Rohingya, que han huido de Birmania a Bangladesh por los ataques budistas contra sus pueblos.

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