Trump: «Turquía dice que no habrá una masacre»

Ni siquiera la más intensa presión por parte de su propio partido ha hecho a Donald Trump cambiar de parecer. Ayer ya no había soldados norteamericanos en la frontera entre Turquía y Siria para prevenir una masacre de kurdos. Al presidente norteamericano la palabra de su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, le ha bastado para lavarse las manos, dando un giro trascendental en la política exterior estadounidense. Según dijo Trump en un comunicado remitido por la Casa Blanca después de que comenzara la ofensiva militar: «Turquía se ha comprometido a proteger a los civiles y a las minorías religiosas, incluidos los cristianos, y a que no se produzca una masacre o crisis humanitaria, y les vamos a hacer responsables de cumplir ese compromiso».

Una mera promesa de Erdogan, con quien Trump habló por teléfono el domingo, ha sido suficiente para que las tropas estadounidenses se replieguen sin más. Las milicias kurdas, de las que el Pentágono se ha valido para derrotar al Estado Islámico, quedan ahora desprotegidas y a merced tanto del Ejército kurdo como de las fuerzas armadas sirias, respaldadas por Irán y Rusia.

Trump está cumpliendo el compromiso que adquirió en campaña electoral: que EE.UU. deje de ser la policía del mundo. «Ya desde el primer día en que entré en política prometí que pondría fin a nuestra participación en estas guerras interminables e incomprensibles, especialmente aquellas que no beneficien de algún modo a EE.UU.», dijo el presidente.

La decisión del presidente le ha abierto una crisis con su propio partido, al que necesita para sortear la investigación abierta por los demócratas para su «impeachment». Trump no advirtió a senadores republicanos como Marco Rubio o Lindsay Graham del repliegue, y estos han quedado ahora descolocados, defendiendo a sus aliados en el Kurdistán frente al abandono de la Casa Blanca.

Según denunció Rubio ayer, EE.UU. «venció a Daesh utilizando a los kurdos como avanzadilla, y ahora les abandona justo cuando se enfrentan a su aniquilación a manos del ejercito turco». Otros republicanos que hasta ahora han defendido a Trump en el Capitolio han calificado la decisión del presidente de desastre y hasta de traición.

Tras hablar con Erdogan el domingo por la noche, Trump pidió a sus subalternos que enviaran un comunicado de prensa anunciando la retirada de los mil soldados estadounidenses en la frontera siria. El presidente no advirtió ni a sus asesores en materia de seguridad nacional ni a sus aliados en el Capitolio.

Turquía es miembro de la OTAN y Trump lleva meses intentando que compre un sistema de misiles Patriot para sustituir otro de fabricación rusa que ha adquirido este mismo año. Esa compra ha centrado las conversaciones telefónicas y en persona que han mantenido ambos jefes de Gobierno en meses recientes.

Ante la crítica unánime que su decisión ha provocado entre demócratas y republicanos, el presidente amenazó el lunes con «destruir la economía de Turquía» si acaba cometiendo una masacre de kurdos. El Gobierno turco ha respondido que no tolera este tipo de presión y que considera que las milicias kurdas son un grupo terrorista.

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