Virginia, duelo sin tregua en el bastión republicano

«Hola, me llamo Abigail Spanberger, he venido a pedirle el voto». La candidata, de 39 años, se presenta con esta frase a una veintena de vecinos. Viste una blusa azul, el color de su partido, vaqueros y botas negras. Bajo el brazo, un fajo de octavillas en las que resume sus principales propuestas, entre las que destaca mantener la reforma sanitaria de Barack Obama y limitar la tenencia de armas. En sus conversaciones con los vecinos no menciona frecuentemente a Donald Trump, pero no cabe duda de que todo lo que defiende y representa es una enmienda a su presidencia. Algunos la reciben en el porche. La mayoría la invita a pasar dentro. Casi todos quieren una foto con ella.

Hasta hoy, que una mujer demócrata pidiera el voto puerta a puerta en Henrico, en las afueras de Richmond, capital de Virginia, era, como mucho, un ejercicio de voluntarismo. Si los republicanos tuvieran que elegir un bastión, este sería un buen candidato. Desde hace 50 años ha elegido siempre a diputados republicanos, sin excepciones. Tal es su importancia para el partido conservador, que quien fue elegido diputado entre 2001 y 2014, Eric Cantor, llegó a ser jefe de su grupo parlamentario en la Cámara de Representantes, una posición de enorme poder.

Lo que sucedió aquí en 2014 explica perfectamente la situación del Partido Republicano ante las elecciones parciales del martes, en las que se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El movimiento populista del Tea Party presentó entonces a las primarias a su propio candidato, Dave Brat, con una propuesta central que hoy en día firmaría el propio Trump: tolerancia cero con la inmigración ilegal. Brat derrotó a Cantor, un conservador clásico. Era la primera vez desde 1899 que el líder de la mayoría en la cámara baja perdía el voto de su militancia.

Hoy las encuestas reflejan, por primera vez, un empate entre ambos partidos. Lo que suceda aquí el martes bien puede decidir quién controla la Cámara de Representantes, en la que ahora son mayoría los republicanos. Trump necesita que siga siendo así para poder cumplir sus promesas, entre ellas la de acabar la construcción de un muro en la frontera con México.

Presencia de Bannon
Steve Bannon, que hasta el año pasado era asesor de Trump en la Casa Blanca, conoce bien el distrito. Nació aquí en Richmond. Por eso decidió hacer un alto en sus conferencias y asesoramientos internacionales para hablar con votantes de la localidad de Culpeper el sábado. No se anduvo con rodeos. «Estas elecciones son un referéndum sobre Trump», dijo a un grupo de unas 50 personas. «Os aseguro que si perdemos este distrito, vamos a perder la Cámara de Representantes. No tengo duda de ello».

Ausente en el mitin estaba el propio candidato republicano, que ha preferido mantenerse en una zona segura, evitando el riesgo de exponerse demasiado. Su decisión le ha dejado el campo libre a su contrincante demócrata para este tipo de llamadas puerta a puerta, visitas a agricultores y ganaderos y barbacoas con funcionarios y bomberos. Spanberger habla con todos y a todos les explica que sus ocho años como agente de la CIA la han preparado para el puesto.

«Trabajé en asuntos tan variados como operaciones contra el terrorismo, proliferación nuclear, problemas políticos y económicos», explica a un grupo de votantes. «Recogí información valiosa que le permitía a los congresistas, al presidente, al ejército y a los diplomáticos tomar decisiones acertadas sobre los asuntos más importantes de seguridad nacional, para mantener al país seguro frente al terrorismo».

En estas elecciones, tras las duras críticas de Trump al FBI y a las agencias de inteligencia por su investigación de la trama de injerencias de Rusia en 2016, numerosos exagentes y soldados han decidido presentarse a las elecciones por el Partido Demócrata, centrándose en la seguridad nacional, como hace Spanberger. Eso ha obligado a Trump y a los republicanos a elegir como tema central la inmigración ilegal y las caravanas de emigrantes que avanzan desde Centroamérica.

Tender puentes
Spanberger sabe que este es territorio republicano, por eso pasa de puntillas sobre el inquilino en la Casa Blanca. Trata de centrarse en propuestas, cifras, reformas. Si en otros puntos de la geografía norteamericana los demócratas se presentan como el partido de la resistencia, aquí quieren ser un partido centrado, capaz de tender puentes y lograr consensos en un Washington cada vez más dividido.

Sin embargo, en la sede de campaña de Spanberger en Richmomd, a los visitantes les recibe un poster que refleja mejor sus aspiraciones. Un gran tsunami azul, color demócrata, se cierne sobre el Capitolio, sede del poder legislativo. Ya el año pasado, por primera vez desde 1961, este distrito votó a un candidato demócrata a gobernador de Virginia. Aquello llevó a Spanberger a presentarse a las primarias. El martes deberá demostrar si sus instintos eran acertados y puede convertirse en la cara de la resistencia contra Trump.

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