Washington impone las primeras sanciones a Irán tras la ruptura del acuerdo nuclear

La Administración Trump no ha querido esperar más para castigar económicamente a Irán. La ofensiva iniciada por el presidente estadounidense el martes, con el anuncio de la ruptura del acuerdo nuclear suscrito por la comunidad internacional, prosiguió ayer con las primeras sanciones aprobadas tras el giro de la política exterior norteamericana. Tres empresas y seis particulares, acusados de pertenecer a una red internacional que financia a la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar de élite del régimen iraní, se sitúan en la diana de esta primera andanada.

La iniciativa, aprobada por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, pone en marcha una acción coordinada con los Emiratos Árabes Unidos, dirigida a desmontar el tinglado financiero y de cambio de dinero que estaría facilitando la llegada de divisas para alimentar a la Guardia Revolucionaria. El comunicado del Departamento del Tesoro asegura que la red, «de gran alcance, ha logrado transferir millones de dólares los últimos años».

No es sorprendente que la primera operación de sanciones contra Irán impulsada por Washington tenga como aliado a los Emiratos Árabes, uno de los países más estrechamente unidos a Arabia Saudí, quien, además de Israel, ha sido el aliado estadounidense que más ha aplaudido la decisión de Trump de romper el acuerdo nuclear con Irán. No en vano, los esfuerzos previos de su Administración antes de marcharse del pacto nuclear se centraron en el apoyo expreso de los países del Golfo Pérsico, dentro de la prioridad de establecer un sólido eje entre Washington Tel Aviv y Riad.

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