Xi Jinping cierra la puerta a la sucesión en la nueva cúpula del régimen chino

Confirmando su poder absoluto, el presidente de China, Xi Jinping, cierra la puerta a una posible sucesión en la cúpula del régimen. Tras la clausura del XIX Congreso del Partido, que lo ha encumbrado al mismo nivel que Mao Zedong, el «padre de la patria», este miércoles se ha constituido el nuevo Comité Permanente del Politburó, máximo órgano de poder en China.

Al presidente Xi Jinping y a su primer ministro Li Keqiang, a quienes les queda un segundo mandato de cinco años, se han sumado cinco nuevos miembros. Entre ellos deberían figurar sus sucesores en 2022, ya que las normas del régimen fijaron en los años 90 un límite de una década para cada presidente. Así ocurrió con Jiang Zemin y Hu Jintao, los antecesores de Xi Jinping, pero este podría cambiar dicha costumbre y perpetuarse en el poder porque no se vislumbra ningún posible sucesor entre los nuevos integrantes del Comité Permanente. El motivo es que todos ellos tienen más de 60 años y, por tanto, no podrían permanecer en dicho Comité el próximo lustro y la siguiente década, ya que la edad de jubilación para los altos cargos del régimen está consensuada en torno a los 68 años.

Todo apunta a que Xi Jinping, de 64 años, prolongará su mandato más allá de 2022, bien acabando con el límite de diez años para los presidentes o permaneciendo como “Líder Supremo” del Partido Comunista y nombrando a dedo a los jefes de Estado y de Gobierno de China. Además de Mao, así lo hizo durante dos décadas Deng Xiaoping, el artífice de la apertura al capitalismo tras la muerte del «Gran Timonel» en 1976.

Mientras se aclara la incógnita en los próximos cinco años, Xi Jinping se ha rodeado de un grupo de dirigentes que no supondrán una alternativa a su poder absoluto. Cumpliendo con la escenografía habitual del régimen, el nuevo Comité Permanente se ha presentado a los medios este miércoles en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Saliendo de detrás de un biombo decorado con grullas en el Salón del Este, han desfilado en fila india hacia el estrado, revelando su jerarquía en su orden de aparición.

«He sido reelegido como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y no es solo una aprobación de mi tarea, sino un estímulo para seguir trabajando», aseguró sonriente Xi, quien también ha sido ratificado como presidente de la Comisión Militar Central.

Sexta generación
Tras el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang, el número tres del régimen será Li Zhanshu, de 67 años. Después de controlar tres provincias, dirige la Oficina General del Partido Comunista y será la mano derecha de Xi, ya que han trabajado juntos desde los años 80 y le ha acompañado en reuniones diplomáticas de alto nivel.

En cuatro lugar figura el viceprimer ministro Wang Yang, de 62 años. De carácter reformista, ha estado al mando de la populosa ciudad de Chongqing y de la región industrial de Cantón (Guangdong). Al proceder de la Liga de las Juventudes Comunistas, de donde venía el anterior presidente de China, Hu Jintao, se trata de una concesión a su facción para que tenga cierta representación en el “sancta sanctórum” del régimen.

A continuación se sitúa Wang Huning, el ideólogo del Partido Comunista al haber acuñado las políticas de los tres últimos presidentes: la teoría de la triple representatividad de Jiang Zemin, el concepto científico del desarrollo de Hu Jintao y el rejuvenecimiento de China de Xi Jinping. A sus 62 años, está al frente de la Oficina Central de Investigaciones Políticas y es un reputado politólogo formado en la prestigiosa Universidad de Fudan.

Le sigue Zhao Leji, otro estrecho colaborador del presidente Xi. Tras dirigir el Departamento de Organización del Partido, sustituirá como jefe anticorrupción a Wang Qishan, quien se ha retirado al haber cumplido ya 69 años después de eliminar a numerosos rivales internos de Xi Jinping.

Por último, figura Han Zheng, secretario del Partido en Shanghái a sus 63 años. También fue alcalde entre 2003 y 2012 de esta ciudad, donde sustituyó a su anterior secretario local, Chen Liangyu, por un escándalo de corrupción. Allí coincidió durante siete meses con Xi Jinping, quien le ha premiado con este puesto que, además, supone una concesión a la «camarilla» del expresidente Jiang Zemin.

Más notables que las presencias son las ausencias, ya que se han quedado fuera del Comité Permanente dos figuras emergentes del régimen. El primero es Hu Chunhua, secretario del Partido en Cantón a sus 54 años. Formado en la Liga de las Juventudes Comunistas y el Tíbet, dirige la próspera región sureña donde se ubica la «fábrica global» y es aliado del expresidente Hu Jintao. Junto a él, otro aspirante a la cúpula era Chen Miner, secretario del Partido en Chongqing. De 57 años, es otro político en auge tras gobernar la provincia de Guizhou y la populosa ciudad industrial de Chongqing, cuyo anterior responsable fue destituido por corrupción.

Como ambos tienen menos de 60 años y forman parte de la «Sexta Generación» de dirigentes comunistas, podían perfilarse como sucesores del presidente Xi Jinping y, precisamente por ese motivo, no han entrado en el nuevo Comité Permanente. Con esta nueva cúpula, Xi cierra el paso a su relevo y abre la puerta a seguir en el poder durante más de una década. En caso de que ocurra así finalmente, será un cambio histórico que enterrará la tradición del liderazgo colectivo que, desde hace veinte años, ha caracterizado al autoritario régimen chino para evitar los desmanes personalistas de Mao.

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