Agustín de Foxá, el eje que conectará Madrid Nuevo Norte

BMS

  • “La única solución viable de cara al futuro es una gran apuesta por el transporte público”, señala Flavio Tejada, de Arup.

Un núcleo empresarial y humano puede ser mayoritariamente peatonal y apostar por el uso preferente del transporte público. La regeneración urbana que pretende aplicarse en Madrid Nuevo Norte refleja esa vertiente, un ejemplo concreto que ilustra la movilidad de aquí a unos años. “La única solución viable de cara al futuro es una gran apuesta por el transporte público”, establece Flavio Tejada, responsable de ciudades de Arup, empresa especialista en ingeniería que acúa como asesora para Distrito Castellana Norte. El experto calcula que cerca del 80% de los desplazamientos se efectuarán en transporte público, en bicicleta o a pie.

Para imaginar el nuevo territorio que partirá de la estación de Chamartín es necesario hablar de vías concretas. La más importante será, sin duda, Agustín de Foxá, la espina dorsal del proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Madrid, que aliviará en gran parte el tráfico que ahora mismo circula por Castellana.

Esta nueva protagonista constituirá un eje que unirá Plaza de Castilla con la carretera de Colmenar y la M-40. A lo largo de sus aceras se distribuirán multitud de comercios y vida urbana, además de paradas del futuro Bus de uso Prioritario y las tres nuevas estaciones de Metro que ampliarán la red en el norte de Madrid.

También crecerá la oferta de Cercanías, que contará con una nueva estación en Fuencarral Sur. El tráfico privado quedará en gran medida oculto gracias a un tramo de vía soterrada. “Los edificios de empresas tendrán un acceso subterráneo como el de las Cuatro Torres”, apunta Tejada.

Una de las preguntas más repetidas en este nuevo planteamiento es qué papel jugará la Castellana, conexión principal en la actualidad. Aunque seguirá cumpliendo esa función de enlace, clave en el acceso y salida de la ciudad, su tramo final terminará como un extenso eje peatonal que discurrirá hasta el Monte de El Pardo. El paso para vehículos se soterrará en el fragmento que circula frente a las Cuatro Torres.

De forma paralela se reordenará el tráfico de los nudos Norte y Fuencarral, que reducirán su concentración circulatoria gracias a la nueva distribución vial, el aumento de oferta de transporte público y las nuevas tendencias de movilidad que ya comienzan a asomar en la capital.

El fin de la brecha

La playa de vías del tren que parten de la estación de Chamartín ha sido siempre un eje divisorio entre dos zonas relativamente cercanas de la ciudad, algo que impide a los habitantes de poblaciones como Las Tablas acceder a la otra orilla.

Ese problema, uno de los más señalados por los vecinos de ambas zonas, se atajará gracias a dos puentes, una pasarela peatonal y un túnel que conectarán la ciudad de este a oeste. El primero prolongará la avenida de Santo Domingo de la Calzada, en Las Tablas, que se encontrará con la calle Monasterio de Arlanza, que se extiende de Tres Olivos a Montecarmelo. El segundo unirá la avenida del Cardenal Herrera Oria con la calle Puerto de Somport, también en Las Tablas. El tercero, que partirá del ahora polígono industrial de Malmea, conectará mediante la calle Llano Castellano y la carretera de Fuencarral Hortaleza con Las Tablas. Además, apunta Tejada, existirá “otro tramo en la parte norte que unirá Las Tablas y Tres Olivos”.

De esta manera, los nuevos accesos de Cercanías y Metro antes mencionados y facilidades como el hospital de La Paz estarán disponibles a pie desde todas las zonas colindantes a Madrid Nuevo Norte, independientemente de su posición respecto a Chamartín.

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