Consorcio de Residuos de Gipuzkoa aprueba el inicio de los trámites de contratación de segunda fase de la incineradora

EUROPA PRESS

  • La Asamblea del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa ha aprobado el inicio de los trámites de contratación de la segunda fase del complejo de gestión de residuos del territorio histórico, en el que se integra la incineradora de Zubieta, con una inversión de 37 millones de euros. Se prevé que las obras finalicen a mediados de 2019, coincidiendo con las de la primera fase.

Esta segunda fase, aprobada por el consejo de administración del Consorcio el pasado 28 de julio, contará con una planta de biometanización y otra de valorización de escorias y se invertirán más de 37 millones de euros, según ha informado el Consorcio en un comunicado.

El 75% de los miembros de la Asamblea ha votado sí, frente al 9% que se ha opuesto a la obra. A partir de ahora se abre un plazo de un mes para presentar alegaciones. Una vez finalizado ese plazo se dará inicio al proceso de licitación de ambas infraestructuras.

La planta de biometanización y la de maduración de escorias de esta segunda fase, que se ubicarán en el polígono de Eskuzaitzeta en Zubieta sobre una parcela de 31.988 metros cuadrados, se suma a las de tratamiento mecánico biológico y de valorización energética que forman parte de la primera fase.

Ambas fases se encuentran a una distancia de unos 300 metros la una de la otra.

La inversión prevista para la segunda fase del complejo medioambiental (CMG-2) se sitúa en torno a los 37 millones de euros.La ejecución del CMG-2 se realizará paralelamente a la primera fase y está previsto que las obras finalicen simultáneamente en la presente legislatura.

El diputado foral de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, ha destacado que con estas infraestructuras “Gipuzkoa tendrá solucionado el problema de los residuos al final de la legislatura y se habrá cumplido el compromiso adquirido con la ciudadanía”.

La planta de biometanización prevista tendrá una capacidad inicial de tratamiento de 40.000 toneladas anuales y recibirá materia orgánica recogida selectivamente. Esta instalación dispondrá de una tecnología que permitirá obtener biogas a partir de la fracción orgánica de los residuos y producir energía.

La planta de valorización de escorias que tratará los restos sólidos procedentes de la incineradora tendrá una capacidad de 52.000 toneladas al año y desarrollará distintos procesos para transformarlos en áridos reciclados que puedan ser empleados en obra pública. Una vez en marcha, se estima que la segunda fase del complejo creará 30 puestos de trabajo directos.

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