El abogado del gerente de la Fundación Cela negoció una cifra “intermedia” ante “precedentes” de despidos improcedentes

EUROPA PRESS

  • El abogado del exgerente de la Fundación Cela, Tomás Cavanna, ha asegurado este miércoles que negoció una indemnización con una cifra “intermedia” basándose en que “ya había sentencias de improcedencia anteriores” en despidos de trabajadores de la entidad.

Así lo ha dicho durante su declaración judicial en la vista que se celebra en la sede compostelana de la Audiencia Provincial de A Coruña por supuesta malversación de fondos en la Fundación Cela, y en la que está acusada la que entonces era su presidenta, Marina Castaño, así como el propio Tomás Cavanna, el exconselleiro Dositeo Rodríguez y su hija, Covadonga Rodríguez.

A preguntas de los letrados, el abogado, Manuel López, ha explicado que en aquel momento, en 2010, para decretar un despido por causas objetivas era necesario “hacer entrega” del finiquito con la comunicación y que, ya que sabían que la fundación “no tenía liquidez”, existía “el riesgo de que se declarase nulo o improcedente”.

Entre la indemnización que le correspondería en caso de ser declarado objetivo, de 96.000 euros, y los “más de 200.000” que serían de considerarse improcedente, el abogado y Tomás Cavanna reclamaron a la Fundación una cantidad “intermedia” de 150.000 euros, lo que correspondería a unos 30 días por año trabajado.

Esta cifra, ha apuntado, se exigió como mínima a la Fundación teniendo en cuenta que “ya había sentencias de improcedencia anteriores” y que a otros empleados se les había despedido con indemnizaciones de hasta “39 días por año”.

Para ello, el letrado redactó varias cartas de despido como “borradores”, que incluían distintas causas de despido, aunque siempre la cantidad mínima reclamada por Cavanna. Estas cartas fueron incautadas durante un registro policial en la sede de la Fundación.

IGUAL QUE “OTROS TRABAJADORES”

A pesar de que Manuel López había actuado como abogado de los intereses de la Fundación en los anteriores despidos, ha asegurado que para él no existía “conflicto de intereses” a la hora de representar a Tomás Cavanna contra la entidad.

También ha afirmado que la cantidad de 150.000 euros no fue pactada con los responsables de la Fundación, si no que era lo que el exgerente reclamaba para recibir “lo mismo que otros trabajadores”. La acusación y la Fiscalía, sin embargo, sostienen que esta cantidad y el propio despido fue “pactado” y “simulado” por Cavanna y los responsables de la entidad.

Finalmente, el letrado ha señalado que Tomás Cavanna no había expresado su deseo personal de abandonar la Fundación y ha indicado que el “sabía que la Xunta iba a transformar” la entidad en pública y que “él no encajaba en el esquema” de la Administración gallega dado su elevado salario.

En la sesión de este miércoles también ha comparecido uno de los patronos de la Fundación, Adolfo Sotelo, que ha descartado que Tomás Cavanna estuviese planeando dejar la fundación, dado que le “obsesionaba” la preparación en 2016 del centenario de Camilo José Cela. También ha confirmado que el Patronato no trató con posterioridad la conveniencia o no de la cantidad con la que se había indemnizado al exgerente.

Una jornada más, las partes han vuelto a renunciar también a varios de sus testigos, como el que era entonces conselleiro de Cultura, Roberto Varela, o el exalcalde de Padrón Camilo Forján.

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