La corporación municipal de Teruel asiste a una misa solemne en memoria de Francés de Aranda

EUROPA PRESS

  • La corporación municipal de Teruel, representada por la alcaldesa Emma Buj, con bastón de mando y banda, y por seis concejales del PP y uno del Partido Aragonés, ha asistido este miércoles a una misa solemne en la Catedral como patrona de una fundación de principios del siglo XV en memoria de Francés de Aranda, quien dejó una cuantiosa herencia para obras de caridad en la ciudad.

Esta fundación, la Santa Limosna, fue instituida por el turolense Francisco Fernández Pérez de Aranda, conocido como el venerable Francés de Aranda, fallecido en el siglo XV y quien durante su vida estuvo vinculado al Papa Luna y participó en el Compromiso de Caspe.

En su recuerdo, la corporación ha participado primero en un desfile en el que los munícipes han portado las bandas signo de sus cargos para asistir después a una misa que oficia el cabildo y en la que también interviene el patronato, que hasta hace pocos años se reunía una vez al año en secreto en el salón de plenos del Ayuntamiento.

Este acto se desarrolla desde hace casi 600 años en la ciudad en memoria de este cartujo que dejó bienes para viudas de Teruel. Aún en la actualidad se distribuyen sus fondos dos veces al año, en julio y diciembre, a personas necesitadas.

La herencia que dejó Francés de Aranda estaba integrada fundamentalmente por unas rentas sobre las salinas de Armillas que Felipe V recuperó para el Estado y, por ello, desde el siglo XVIII el Consejo de Castilla concedió una renta perpetua para dar dote a monjas ya que los dos conventos de clausura de la ciudad estaban a punto de cerrar por carecer de aspirantes.

Capitales e intereses han sido utilizados por el propio Ayuntamiento para concederse créditos y en presupuestos aparecían cantidades para el pago de los intereses; en 1910 se consignaron 468 pesetas y 18 céntimos, la misma cantidad que en el presupuesto de 1934; en 1972 el Ayuntamiento subió a 487 pesetas.

En 2012, el consistorio abrió une expediente para liquidar la fundación y dejar de pagar esos intereses; capital y rentas ya han desaparecido y queda una cuenta corriente con alrededor de 8.000 euros sin usar.

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