La lucha contra la brecha salarial no pasa por más normas, sino por cumplir las actuales, defiende una experta

EUROPA PRESS

  • La catedrática del Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Oviedo, Carolina Martínez Moreno,

ha considerado este viernes que la lucha contra la brecha salarial entre hombres y mujeres no tiene que pasar por aprobar más leyes, sino por cumplir la legislación actual. Ha afirmado que actualmente ya existe una “sobreabundancia de normas” y que lo que hace falta es cumplirlas.

Martínez Moreno ha impartido una ponencia con el título ‘La desigualdad salarial como forma de injusticia social’ en la sede de UGT. Se pronunció en esos términos previamente, atendiendo a los medios de comunicación.

La experta ha dicho que no todas las desigualdades salariales entre hombres y mujeres suponen discriminación. “Si yo decido trabajar a tiempo parcial, porque me apetece hacer deporte o cultivarme musicalmente es normal que yo gane menos”, ha explicado. El problema surge, ha aclarado, cuando se ponen obstáculos a las mujeres para obtener el mismo trato.

Siempre respetando el principio constitucional de libertad empresarial que permite a los empresarios articular sus políticas salariales, Martínez Moreno ha dicho que la discrecionalidad a la hora de poner incrementos no puede ser “arbitraria” y que ha de justificarse adecuadamente.

Es decir, ha señalado que el problema surge cuando en situaciones iguales de tiempo de trabajo, tipo de contrato, nivel profesional, formación, experiencia y puesto de trabajo, se produce una diferencia en cuanto a salario bruto por hora entre un hombre y una mujer, ya que ha de presumirse que la productividad es la misma.

Considera Martínez Moreno que el problema de brecha salarial discriminatoria se produce más en el sector privado, porque en el público está más controlado. “Yo, por ejemplo, sé positivamente que ningún catedrático de la Universidad cobra más que yo, salvo que tenga algún cargo académico. Pero entonces no sería brecha”, ha indicado.

Ha puesto algún ejemplo de brecha salarial y se ha referido a un establecimiento turístico en el que las camareras de piso cobraban un complemento por productividad menor al que cobra un camarero de sala.

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