La presencia de sustancias peligrosas se reduce en las aguas controladas en 2017 en la Cuenca del Ebro

EUROPA PRESS

  • La presencia de sustancias peligrosas se ha reducido en las aguas controladas en 2017 en la Cuenca del Ebro, con 19 sustancias que han superado los límites de las 55 analizadas, frente a las 24 que se detectó en 2016.

Así se recoge en el informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para 2017 de la Red de Control de Sustancias Peligrosas, que se integra en las redes para el control de la calidad general de las aguas y de vigilancia para el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua respecto al buen estado químico de las masas de agua.

Para eso, se toman muestras y se realizan análisis en agua, sedimento y biota -peces- en una red compuesta de 24 puntos seleccionados por sus especiales presiones industriales, han precisado desde la Confederación en una nota de prensa.

El informe, como cada año, es accesible en su versión online en la web de la CHE y, en él, una vez más se ha trabajado para incrementar en número de determinaciones analíticas realizadas, principalmente en la matriz agua, en este caso 5.792 y también el número de sustancias analizadas, con un total de 55, han apuntado las citadas fuentes.

Los casos más importantes de seguimiento por incumplimientos detectados en esta red de control son, un año más, los realizados por presencia de Hexaclorociclohexanos (HCH) en el río Gállego, en la provincia de Huesca, tras el episodio de contaminación por lindano en 2014 y en el río Zadorra, en Álava, donde la inspección se realiza en la estación situada aguas abajo de Vitoria por la presencia de HCH procedentes de lixiviados del vertedero de Gardelegui, que se conducen a la estación depuradora de aguas residuales de Crispijana.

En 2017, se ha detectado un incumplimiento de concentraciones admisibles por presencia de Hexaclorociclohexano en el Zadorra/Vitoria-Trespuentes y dos en el Gállego en Hostal de Ipiés.

En ambos casos, se realiza un mayor número de toma de muestras y analíticas y en los dos se mantiene la fotografía del pasado año.En el caso del Gállego, en los cuatro puntos de control muestran una situación estabilizada y normalizada, aunque se requiere mantener el dispositivo actual.

Por su parte, en el Zadorra se mantiene el patrón de años anteriores, por lo que se insiste en la necesidad de presentar un programa de medidas correctoras para evitar la entrada de HCH en la red de colectores de la estación depuradora de aguas residuales.

OTROS DATOS

La CHE ha precisado que el resto de la fotografía de la cuenca en la red de sustancias peligrosas es similar a la de últimos años y en lo que se refiere a superación de medias anuales solo se ha detectado un incumplimiento, tanto en sustancias prioritarias -en este caso Níquel- y preferente -en este caso Selenio-, ambos en el punto Huerva/Fuente de la Junquera, en Zaragoza y ambos, siguiendo con datos similares a años anteriores.

Junto con los incumplimientos puntuales que se han reseñado en el Zadorra y Gállego, sólo se ha detectado otro caso, aislado, en el Isuela/Pompenillo, en Huesca, que se cotejó con muestras en los dos meses siguientes sin encontrar nueva presencia de HCH.

La red incluye controles de sedimentos, donde es importante explicar que no hay establecidas Normas de Calidad Ambiental y, por tanto, no hay límites máximos de concentración y sólo se destacan presencias de sustancias y de biota -peces-. En ambos el informe destaca, un año más, la presencia de mercurio.

En el caso de los peces, se ha detectado en 23 de los 24 puntos de control, con concentraciones especialmente elevadas en el Cinca/aguas abajo de Monzón, principalmente en barbos, pero también en bagres y Madrillas.

LOCALIZACIÓN DE LOS PUNTOS DE CONTROL

Los 24 puntos de control se sitúan en los tramos con mayores presiones, en los ríos Ebro, Zadorra, Ega, Arga, Jalón, Huerva, Gállego, Martín, Vero, Cinca, Isuela y Segre.

Los incumplimientos en esta red tienen en cuenta la superación de concentraciones máximas admitidas expresadas en las medias anuales -para problemas de exposición a largo plazo- y superación de concentraciones máximas admitidas que muestran detecciones puntuales -mostrando problemas de exposición a corto plazo-.

Además, las normas de calidad ambiental fijan esos niveles máximos para tres listas de sustancias. En primer lugar, para las prioritarias y otros contaminantes; en segundo, para las preferentes; y en tercer lugar, para los contaminantes específicos, que solo se controlan en puntos con determinada actividad.

El documento, que se interpreta según los criterios de la Directiva 2013/39/UE por la que se establecen Normas de Calidad Ambiental, se remite a las Comunidades autónomas que forman parte de la Cuenca del Ebro y se utiliza en el Área de Vertidos de la propia Confederación para el control de las autorizaciones.

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