La restauración de la Virgen de la Concha, patrona de Zamora, deja al descubierto policromías medievales

EUROPA PRESS

  • La restauración de la imagen de la Virgen de la Concha, patrona de la ciudad de Zamora, ha revelado la existencia de policromías medievales de las que no se conocía su existencia.

La intervención, llevada a cabo por los profesionales Patricia Ganado y Bernardo Medina, ha llevado tres meses de trabajo y se ha saldado con la aparición de estos restos románicos y otros posteriores, datados casi con total probabilidad en el tardogótico.

La restauradora Patricia Medina ha detallado los avances conseguidos con esta intervención. “Comenzamos quitando todos los añadidos que se le hicieron a la imagen de la Virgen durante los años 80 y 90, añadidos sintéticos que le estaban haciendo mucho daño a la madera”, ha indicado.

“Al avanzar en los trabajos, comprobamos que existen restos de policromías medievales y otros más grandes con restos góticos, mientras que la cabeza habría sido añadida en el siglo XVIII”, ha asegurado.

La revelación permite conocer más sobre la historia de la imagen. “Lo que nos indican estas pinturas es que, o bien la virgen era medieval y la han ido transformando a lo largo de la historia, o bien ha sido siempre una virgen medieval reutilizada”, ha explicado.

“Lo que sí tenemos claro es que las intervenciones de finales del siglo XX fueron muy desafortunadas, porque se utilizaron materiales sintéticos que no dejaban respirar a la madera y además consiguieron hacer una imagen de maniquí que poco tenía que ver con lo que realmente es, una Virgen de bastidor”, ha aseverado.

LOS BESOS CORROSIVOS

Bernardo Medina, el otro profesional encargado de la restauración del Niño que acompaña a la Virgen de la Concha, ha ofrecido un importante detalle sobre la mala conservación de esta figura. “La cara del Niño estaba llena de micas de barras de labios, de besos y de sobeteos. Algo que le había hecho mucho daño a la imagen original”, ha manifestado.

“Lo que vemos ahora es la cara y el pelo originales de su época barroca. Antes tenía retoques y todo el craquelado que se veía era el reflejo del de abajo, repinte sobre repinte que tiraban de la madera y la agrietaban; ahora las grietas que tiene son propias de la imagen, de la madera y de la evolución de la figura”, ha señalado.

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