Los físicos premiados esperan conocer distintos tipos de ondas gravitacionales con el telescopio ‘Einstein’

EUROPA PRESS

  • Los físicos Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish, galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2017 y el Nobel de Física, confían en que el telescopio ‘Einstein’, impulsado por la Estrategia Europea de Física de Astropartículas (Aspera), sirva para profundizar en la investigación de las ondas gravitacionales recientemente descubiertas y en el hallazgo de otras nuevas.

En un encuentro con estudiantes de Física de la Universidad de Oviedo, los tres investigadores y la representante de la colaboración científica del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), Laura Cadonati, Barish ha explicado que este telescopio será el primero de los detectores de ondas gravitacionales “de tercera generación”.

Será diferente a su predecesor LIGO -dos instrumentos de medición situados en Handford y Livingstone (EEUU), con brazos en forma de escuadra y cuatro kilómetros de longitud- y a Virgo, el tercer detector que actualmente está en funcionamiento, instalado en Italia. Los investigadores confían en que este proyecto permita “triangular” de manera más precisa las ondas cuando se detecten en el Espacio, para poder localizarlas y definir qué tipo de onda gravitacional se ha captado y qué cuerpos la han provocado. Para ello constará de tres laterales de diez kilómetros de longitud que formarán un triángulo y estará instalado a 100 metros bajo tierra, previsiblemente en Holanda.

Este telescopio, que todavía no se ha construido, se sumará a los detectores de ondas ya instalados y a otros dos que se prevé construir en Japón y la India hasta 2025. Todo ello permitirá obtener una mayor precisión a la hora de localizar la procedencia de las ondas gravitacionales que se detecten en el futuro, además de servir para confirmar con varios instrumentos instalados a miles de kilómetros que lo que se ha captado ha sido una onda.

La construcción del telescopio Einstein fue concebida en 2008 en la Estrategia Europea de Física de Astropartículas, su coste estimado supera los mil millones de euros y con él se podrá “oír” el impacto de agujeros negros, estrellas de neutrones u otros elementos masivos.

Con los nuevos proyectos sobre la mesa, Barry Barish se ha mostrado esperanzado ante los alumnos ovetenses por “todo lo que está por llegar” en la Física, gracias también a la construcción de otro detector de ondas gravitacionales -Laser Interferometer Space Antenna (LISA)- que ya está en construcción y que será lanzado al espacio para obtener mayor precisión en la detección.

Con todo ello confían en poder “escuchar” también los ecos del origen del Universo en el Big Bang y llegar así a un mayor conocimiento sobre el mismo.

Todas estas tecnologías son, para Rainer Weiss, ejemplos de “hasta dónde puede llegar la ciencia” y la “clave” para lograr los hallazgos del futuro.

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