Máxima tensión ante la declaración de Puigdemont este martes en el Parlament

ISABEL SERRANO

  • El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, comparece este martes en el Parlament para explicar cómo aplicará los resultados del 1-O.
  • Lo más probable es que Puigdemont haga una declaración de independencia ‘en diferido’, que no tenga aplicación inmediata.
  • Ha recibido la presión del PDeCAT y de sectores económicos.
  • También las críticas de la CUP, ANC y Òmnium que esta tarde se concentrarán en el Parlament.

Horas de máxima presión para el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que este martes a las 18 horas anunciará en el Parlament cómo pretende cumplir con la hoja de ruta independentista que él mismo se ha trazado y que ahora no puede cumplir como prometió.

Las últimas informaciones apuntan a que el president estaría redactando un discurso en el que la declaración de independencia de Cataluña no será inmediata, sino que dejará la puerta abierta a intentar abrir vías de diálogo con el Gobierno de Mariano Rajoy.

Así, para preparar la declaración de este martes, Puigdemont se ha reunido con miembros de su partido, el PDeCAT, con sus socios de ERC y de la CUP, con las asociaciones independentistas y también con sectores económicos.

El president recibió toda la presión por un lado de su partido, ante la alerta que provoca la fuga de empresas, y por otro por la incógnita sobre cómo reaccionará el independentismo ante una DUI ‘en diferido’ como parece que anunciará en el Parlament vigilado por la concentración que han convocado los sectores independentistas a las puertas de la institución.

PDeCAT

Presiones económicas y discrepancia internas en la antigua CDC. De todo el bloque independentista, la antigua Convergència Democràtica (ahora PDeCAT) es la que más ha sufrido los golpes del proceso independentista por dos razones: sus socios de ERC y de la CUP desconfían de que sean capaces de llegar hasta el final de la hoja de ruta independentista, y por otra parte reciben la presión de los sectores económicos acostumbrados a la estabilidad que anteriormente garantizaba CiU, ahora estos sectores ejercen presión para que aflojen y no tomen el camino de la declaración unilateral de independencia.

A ello se le suma el malestar interno por el hecho de que todos los encausados en este proceso son miembros de la antigua Convergència: Artur Mas, Francesc Homs, Joana Ortega e Irene Rigau están inhabilitados y pendientes de pagar una multa que asciende a 5 millones de euros por la consulta del 9-N.

La presión sobre el PDeCAT crece a medida que las grandes empresas anuncian su salida de Cataluña, por ejemplo en cuanto el Sabadell anunció el cambio de sede, el conseller de Empresa Santi Vila (uno de los miembros de la antigua CDC que mantiene una postura más moderada sobre el procés) abogó por abrir un tiempo de reflexión sin «nuevas decisiones unilaterales» para dar una oportunidad al diálogo antes de una eventual declaración de independencia. Se multiplican las voces en el PDeCAT que apuestan por ello.

ERC

Claramente independentistas, ahora existen dudas sobre el cómo. No hay dudas, el partido que lidera Oriol Junqueras es independentista y republicano de origen. En parte han sido ellos los que han conducido al Govern hasta el punto en el que estamos ahora y no debemos olvidar tampoco que la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, clara activista del movimiento independentista –fue presidenta de la ANC– forma parte del partido republicano.

La única duda latente en el seno de ERC es cómo llegar hasta la independencia de Cataluña si mediante una declaración unilateral de independencia –vía que defendería la secretaria general del partido y portavoz parlamentaria de JxSí, Marta Rovira– o bien por una vía dialogada para intentar cerrar las heridas que se han abierto durante este proceso, convocar elecciones que según todas la encuestas ganaría Esquerra Republicana, y a partir de aquí proclamar la república catalana. De este camino sería partidario Oriol Junqueras.

Son de nuevo las diferentes almas de ERC que se proyectan en los momentos de tomar decisiones difíciles: una parte de los republicanos es más próxima a las tesis más radicales de las CUP, mientras que existe otra parte que es más conservadora y que apuesta por llegar al mismo objetivo, la independencia, pero por caminos más seguros. El objetivo final es el mismo porque consideran que «Cataluña y su gente se ha ganado el derecho a una república».

Las CUP

La independencia de Cataluña es su objetivo, sin dudas y sin miedo. Las CUP son las más coherentes a sus principios de todo el bloque independentista. Nacieron para hacer la revolución, construir una república y conseguir la independencia de Cataluña.

No tienen dudas sobre el camino a seguir ni miedo a tomar decisiones difíciles, y eso desestabiliza a veces a ERC y no gusta nada al PDeCAT sobre todo cuando las decisiones guardan relación con los principios anticapitalistas que forman parte del ADN de las CUP. Así, ante el goteo de anuncios de las grandes compañías de cambiar su sede social y abandonar Cataluña, la CUP lo celebra porque beneficia a su ideal de cambio de sistema: si se van el Sabadell y CaixaBank, se creará un banco público catalán; si Agbar se traslada, apostarán por una gestión pública del agua; y así sucesivamente.

Las CUP tienen claro que “nada de subterfugios ni de declaraciones retóricas de independencia“. En este sentido, la diputada Mireia Boya ha asegurado que “no hay declaración retórica posible ante los dos millones de votos defendidos con el cuerpo del 1-O. Sería legitimar la violencia policial, rendirnos”. A la presión que ejerce la CUP sobre Puigdemont se suman la entidades independentistas de la ANC y de Òmnium, no aceptan otra vía que la independencia y han llamado para concentrarse este martes ante el Parlament a las 18 horas, para presionar al president Puigdemont en su declaración.

CSQP

A favor de un referéndum, pero la coalición se rompe al decidir la vía. CatalunyaSíQueEsPot (CSQP) se creó de urgencia para que el espacio de Podemos, Iniciativa y los comuns pudieran concurrir a las elecciones autonómicas del 27-S. Es una amalgama de partidos de izquierdas que integrada por Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, Podemos y Equo, defienden un referéndum pactado con el Estado y en el que ellos defenderían el ‘No’, es decir que Cataluña continúe formando parte de España.

CSQP son los más deseados por el bloque independentista cuando se trata de sumar porcentajes –y llegar al 80%–para reclamar un referéndum en Cataluña, también lo son cuando se trata de aprobar las leyes de ruptura para que los 72 ‘síes’ de JxSí y las CUP no queden en solitario, pero también los más criticados cuando se perfilen como la fuerza ganadora de las próximas elecciones en Cataluña.

Todo ello produce una fuerte tensión interna y la coalición se rompe por discrepancias internas y por excesos de protagonismos. Según el portavoz del grupo de CSQP, Joan Coscubiela, su grupo se opondrá a alterar el orden del día del pleno de este martes y también “claramente” a una declaración de independencia, “aunque se disfrace de otra cosa”. En este sentido, espera que no se modifique el acuerdo de la Mesa del Parlament “por la puerta de atrás” y que no haya “sorpresas inesperadas” como ocurrió los pasados 6 y 7 de septiembre.

PSC, Cs, PP

Les une que no son independentistas, pero con muchos matices. Ciutadans, socialistas y populares son la representación del no independentista en el Parlament, se les ha bautizado en Cataluña como ‘unionistas’.

Su oposición frontal al independentismo es el único punto de unión entre ellos y no constituyen un bloque homogéneo en la Cámara catalana excepto en situaciones límite como la aprobación de las leyes de ruptura.

De cara al pleno de este martes el líder del PSC, Miquel Iceta, ha pedido al presidente Carles Puigdemont que “por patriotismo” y en defensa de los intereses de los catalanes no proclame una declaración unilateral de independencia (DUI) bien sea “en directo, en diferido o simbólica”. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto de los socialistas en Barcelona, ha asegurado que “dentro de la ley, todo el diálogo posible” pero dejó claro que “fuera de la ley” el PSOE estará del lado del Estado, en clara alusión a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Por su parte, Ciutadans y el PPC se sienten reforzados tras el éxito de la manifestación del domingo en Barcelona a favor de la unidad de España y apuestan por qué el Estado aplique el artículo 155 para suspender la autonomía de Cataluña tan pronto el president declare la independencia o tome alguna medida similar. Y las asociaciones Societat Civil Catalana y Portes Obertes del Catalanisme reclaman a Puigdemont que reconsidere la DIU.

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